SE BUSCA GOBERNADOR.

Rubén Rocha Moya, recién estrenado como gobernador de Sinaloa, está siguiendo la tendencia que hay entre gobernadores de morena por mimetizarse con la marca de la cuarta transformación.

Entiendo que es parte de un grupo político que se asume como un movimiento con une mística propia y que no podría desentonar; sin embargo, es importante que Rubén muestre una imagen auténtica, que aunque combine con la 4T, le permita mostrar una identidad propia, que lo rescate como el político de trayectoria que es, pero también como ser humano.

Ser gobernador de Sinaloa, antes que gobernador de Morena, ayudará a que el desgaste natural que conlleva una administración no le salpique a los presidenciables de su equipo, y por lo tanto, su grupo mantenga la presidencia de la república en 2024. O bien, le ayudará a trascender la lógica de partidos tal como lo ha logrado su antecesor, el exgobernador Quirino Ordaz Coppel, que fue electo como candidato del PRI y antes de finalizar su administración fue invitado por el presidente Andrés a trabajar con él en la embajada de España.

Además, el hecho de tener un gobernador que muestre su personalidad sin pasarla por el molde oficialista, ayudará a que en Sinaloa tengamos la oportunidad de suavizar la polarización estéril que vive nuestro país en cuanto a las agendas mediáticas y políticas.

Se sabe que la dinámica de alabanza es de las pocas formas en las que un hombre mortal puede hacer camino dentro del partido más poderoso del momento, pero la necesidad de culto no debe despojar de toda personalidad a quienes construyen patria. Mucho menos al grado de deshumanizarlos y dejarlos en la tribuna repitiendo manías y entonaciones que no les son naturales.

Con esto no quiero decir que Rocha se ha convertido en gobernador por saber alabar y rendir culto al líder. Todo lo contrario, es una persona que cuenta con todo el mérito posible para gobernarnos, de hecho se espera que sea un gran gobernador y traiga tiempos de paz y prosperidad a Sinaloa.

Me encantaría que se atreviera a ser él antes que discípulo de cualquier otro. Mientras nuestro querido Rubén se atreve a confiar en los cimientos que construyó durante toda su vida, nos vemos el próximo viernes.

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