alberto tinajero

EN ALGÚN LUGAR.

Por Alberto Tinajero.

Son las 5 de la mañana, en la obscuridad de la madrugada te sobresalta el sonido de tu despertador, tratas de abrir de los ojos y te incorporas para silenciar el sonido atronador, te levantas y caminas a tientas pues aún tu cuerpo no asimila que ya es hora y ha comenzado tu día.

Comienzas tu rutina mañanera. Te limpias, vistes, desayunas algo breve y sales inmediatamente de casa pues ya se te ha hecho tarde nuevamente. Caminas al trasporte público, lo abordas y te toca ir de pie, lo mismo ocurre con otras 20 personas que también ocupar ese mismo espacio, para tu mala fortuna alguien en algún lugar tiene sus propias intenciones. Con un grito ensordecedor te saca de tus adentros pues “YA TE LA SABES” así que te despojan de tus pertenencias, decides continuar con tu día pues no tienes tiempo de denunciar como tantos otros que hoy no tienen fe en la justicia ni sus instituciones.

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Llegas a la universidad con tu mente en todos lados en parte por el miedo, la impresión o la impotencia que no te permiten concentrarte, pero el calor fraternal de tus amistades logra tranquiliza tu mente y que continúes con tu día. Sales de la universidad, tienes poco tiempo de comer algo porque debes darte prisa pues aun tienes otras responsabilidades, te diriges a tu trabajo donde ganas poco pero necesitas experiencia así que nuevamente debes luchar por ocupar un lugar en el trasporte público.

Pasan los años, transcurre toda tu carrera con algunos días buenos otros quizás no lo son tanto, pero “ASÍ ES LA VIDA” y hay que superarse. Encuentras un empleo donde piensas que lo que ganas es más que suficiente, pero decides sentar cabeza entonces te das cuenta que tu salario es insuficiente para comprar una casa, aún más cuando la inflación internacional afecta a tú país haciendo que suban los créditos, los productos básicos y por supuesto el costo en general de las cosas. ¿Qué culpa tienes tú?

Aun así se hace lo que se puede con lo que hay, así que decides alquilar una casa, llamas a eso independencia pero en el fondo sabes que no es un espacio tuyo y que para ser verdaderamente independiente requieres un empleo mejor pagado, estás dándole vuelta al asunto cuando de repente…

Suena tu alarma, te despiertas y es momento de iniciar un nuevo día.

El relato anterior  es  para muchos jóvenes  una rutina diaria, a grandes rasgos son las dificultades a las que debemos hacer frente.  En este sentido llega un momento donde  entendemos, que en la vida son verdaderamente pocas las ocasiones donde podemos decidir lo que queremos, en  la mayoría de las ocasiones  únicamente podemos reaccionar  ante las dificultades.  

Sin embargo,  creo firmemente que  merecemos  oportunidades para hacer, merecemos un  transporte público de calidad, seguridad suficiente  y trabajos dignos;  donde cada uno de nosotros pueda vivir, no solamente sobrevivir.  Pienso que en  definitiva hay decisiones que dependen de cada uno de nosotros, tal es el caso de la elección de nuestros gobernantes así como la necesidad de  tener buenos gobiernos,  lo anterior se sustenta en que cuando no se tienen gobernantes que realmente conocen  las necesidades del pueblo, no  las comprenden en su forma  y cuando no las comprenden  no las solucionan.  

Concluyo mi columna con un llamado a continuar esforzándonos hoy más de lo que nos esforzamos ayer, a levantar nuestra voz ante la injusticia, a no quedarnos estáticos frente a la adversidad y a elige a conciencia a nuestros gobernantes; los problemas del pueblo se resuelven con acciones no con buenas intenciones, así que hagamos nosotros lo que los anteriores no han querido o han podido hacer. Mientras tanto….. Despierta que ya comenzó un nuevo día.

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