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LO QUE TODOS SABEMOS PERO POCOS COMENTAN

Por Alberto Tinajero.

Esta semana me encuentro buscando un lugar en el consejo delegacional de mi partido para un distrito en Naucalpan de Juárez y quiero compartirles mis impresiones de lo que todos sabemos que pasa pero pocos comentan porque normalizan que “así sea el sistema”. 

He tenido la oportunidad  de reflexionar que somos verdaderamente pocos los que levantamos la mano para una contienda y más importante aún, los que realizamos acciones por nuestras comunidades que se traducen en respaldo popular, que en la mayoría de los casos ante los ojos de algunos resulta incómodo, debido a que en su “experiencia” y ante la falta de un respaldo del pueblo aseveran que los espacios se compran con vulgares dadivas y que no se construyen con la gente.

En este sentido quiero mencionar que no todos los políticos son malos, el problema es que no todos los espacios están ocupados por los que realizan buenos trabajos en beneficio de la sociedad. Del mismo modo las nuevas generaciones difícilmente alcanzan cargos de elección popular, en parte porque piensan que las benditas redes sociales son una plataforma política, no una herramienta y por otro porque los que logran ocupar cargos públicos son familiares de algún político de abolengo o tienen la posibilidad de pagar por esos espacios.

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En menor medida pero también con algunos casos importantes, ya hay jóvenes que realizan una actividad política constante y buscan contender por espacios controlados por la vieja guardia. Lo que nadie dice pero todos sabemos es que para lograrlo, es necesario entrar por puertas que están cerradas por grupos cupulares o luchar por espacios que ocupan caciques aferrados a permanecer inamovibles e ineficientes; porque no es lo mismo estar que hacer, como no es lo mismo pertenecer que militar. 

En ésta experiencia en la que estamos participando muchos militantes, he podido observar lo que todos sabemos que existe pero nadie dice, tal es el caso de los “chapulines”, que son los que militan en otros partidos pero convenientemente cambian su postura ideológica;  a los seres de “ buen corazón” que con dadivas buscan comprar las voluntades del pueblo y a los “Reyes de la Colina” que son aquellas personas que tienen el apoyo de distintos grupos y no permiten que nadie trate de escalar derribando cualquier aspiración de personas ajenas a sus filas. Sin embargo, lo que ninguno de ellos dice pero todos saben es que el verdadero apoyo es más difícil de conseguir, porque proviene de la gente a la que se apoya y eso es lo que da la legitimidad para representarlos en cualquier espacio.

Concluyo que la verdadera esperanza es la que surge de la gente y cuando se construye con la gente siempre se tendrá esperanza, por este motivo ya es momento de que las viejas prácticas entiendan que MUCHOS ESTAMOS LLEGANDO Y ES NUESTRO MOMENTO.  

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