LAS DELICIAS DEL PODER VOL. I

Por Cristal Valenzuela.

Conforme pasa el tiempo, he visto a personas llegar a diferentes cargos de la función pública, he visto a otros dirigiendo sectores, organizaciones, en partidos políticos, no puedo decir que todos, pero nunca ha faltado uno que otro que pierde un poco el sentido de sus acciones al asumir ciertas responsabilidades, aclaro, no es crítica, esta columna es solo una opinión de como a veces el perder de alguna manera el piso nos puede afectar y un que otro consejo de cómo evitarlo.

Llegar no siempre es fácil, mantenerse tampoco, pero es importante saber que todo lo que inicia tarde o temprano termina, nos guste o no, nada es para siempre, menos un cargo, al final del día tienen marcado un tiempo de inicio y fin.

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Decía Nicolas Maquiavelo en un libro clásico para todo aquel que tenga intereses políticos, “El príncipe” que no era bueno llenarse de aduladores, es difícil o tal vez inevitable que la adulación llegue, pero debes saber hasta donde permitirla, es sano saber cuándo cometemos errores y reconocerlo para mejorar, en cambio si siempre nos dan la razón o nos dicen lo que queremos escuchar, ahí está un grave problema. Hay que entender que habrá quienes te quieran por lo que tienes mientras lo tienes y quienes te quieran por quien realmente eres.

Cuando alguien nuevo llega despierta expectativas, intriga también, llegar a una oficina con cierto personal tiende a ser un tanto complicado, pero hay que saber tratar con tacto y calidad humana a los empleados, llegar con prepotencia ¿para qué? O díganme, ¿Quién ha llegado muy lejos siendo así? 

Hablemos también de quienes olvidad que cargar su bolsa, mochila, teléfono, es una acción que pueden hacer ellos mismos sin necesidad de alguien más, ese acto de codependencia es sumamente innecesario pero lamentablemente muy usual en los funcionarios, políticos, háganlo ustedes mismos no se acostumbren a esa innecesaria subordinación. 

No esta demás mencionar que para nosotros los  jóvenes desafortunadamente se nos ha encasillado varias veces con que la política juvenil es equivalente a que el joven líder organice fiesta, tomadera y todo lo que eso conlleva, debemos quitarnos ese estigma, habrá jóvenes que veamos más allá de eso. Tener una función debe generar una responsabilidad sin necesidad de encasillar una sola edad, jóvenes, mayores todos deberán asumir con compromiso.

Llegar al poder es satisfactorio pero como les mencionaba en un inicio, todo principio tiene un fin, todo lo que sube también, hay de disfrutar la experiencia estoy de acuerdo pero hay que entenderla, aprender de ella y no caer en esas viciadas acciones que no te llevan a nada favorable.

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