REFLEXIONES.

Por Francisco Ponce.

Nuestro devenir en la vida está construido en función de todas las decisiones que tomamos en nuestra vida. Desde que nacemos, inmediatamente formamos a ser parte de un colectivo social, un enjambre humano, material estadístico,uno entre los casi 8 mil millones de habitantes del planeta.

Conforme pasan los años, el proceso de desarrollo neurológico, físico y emocional nos abruma de tal manera que no somos capaces de tomar consciencia plena en momentos tan importantes como el inicio de una etapa escolar, la unión finita de una pareja, el ciclo de la vida, el universo, entre muchos otros temas que toman relevancia conforme la vida avanza y acalla.

Hoy en mi cumpleaños número 26 quiero compartir con todos ustedes, algunas de las reflexiones que, a mi corta edad y gracias a innumerables pláticas, lecturas y vivencias, me siento suficientemente maduro para compartir. Hacer énfasis en que estoy abierto a escuchar cualquier punto de vista que apoye o contraponga lo que expresaré a continuación:

¿YA LEÍSTE? | DEL DICHO AL HECHO HAY MUCHO TRECHO.

1. Emociones y sentimientos: Nuestra generación ha sido juzgada, equívocamente, como una generación frágil, débil e incapaz de afrontar nuestros diversos problemas. Considero, pudiéndome equivocar, que el resultado de esa concepción va más allá del simple hecho de analizar el comportamiento humano, además de que el contexto social, económico y político ha influido de manera distinta en el desarrollo de las emociones y sentimientos de las nuevas generaciones. Lo que si puedo ver es que la definición y expresión de las emociones hoy en día es mayor que en el pasado; los niños, jóvenes y adultos han evolucionado su pensamiento hasta llegar a un estado sereno en donde encuentran el espacio para transmitir lo que piensan y sienten, sin el miedo a llegar a ser juzgados, atentados o sentirse fuera de lugar; tanto es el cambio de pensamiento, que los movimientos sociales han cobrado relevancia durante finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

2. Amor: El amor, en su máxima expresión, es sinónimo de plenitud, de vida y de agradecimiento. El amor más grande que existe es el de una madre, aun sin ser madre biológica. El amor puede servir como motor para sacar adelante cualquier adversidad. Si el amor no se cultiva, cuida, respeta, consolida y aprecia, se marchita como una flor al final de su hermosa vida.

3. Escuela y Trabajo: Básicamente estas dos etapas de nuestras vidas son una constante, mientras en una te preparas con conocimientos teóricos y técnicos, en los otros pones en práctica para cumplir con cierta actividad, que a su vez, formará parte de una etapa de algún proyecto en específico. En ambos lugares encuentras a personas que se convierten en tus amigos de toda la vida, amigos que estarán en las buenas y en las malas, claro, si decides correctamente a quién escoger.

4. Seres queridos: Todos y cada uno de ellos son, en lo personal, una de las cosas más valiosas que nos da la vida. Nos enseñan a amar, a querer, a respetar, a cuidar, a valorar, a ser felices; básicamente son los maestros de nuestras vidas. En vida es indispensable escucharlos, valorarlos y perdonarlos en caso de que sea necesario; porque cuando pasan a otra vida, no queda más que recordarlos con respeto y quedarse con las mayores satisfacciones que nos dieron en vida.

5. Plenitud y Trascendencia: Durante toda nuestra vida buscamos estar completos, con la necesidad de tener todo bajo control, buscándole una excusa a todo para no cambiar nuestra actitud y la forma en como afrontamos las situaciones; no obstante, no somos capaces en ese instante de que la plenitud y la trascendencia se encuentran en todo aquello que nos hace felices, aquello que nos complementa, pequeños momentos que hacen que se engrandezca nuestro corazón, en aquello que retratamos en cada instante que es valioso, en tener suficiente salud (física y emocional) y en regocijarnos con todo lo que embellece la vida.

Hoy recibo otro año más de vida con la mejor versión de mí, hasta este momento. Quiero seguir creciendo en todos los aspectos, seguir leyendo más libros, seguir aprendiendo día con día, seguir disfrutando cada momento con mis padres, hermanas, mi pareja, mis tíos, mi abuela, mis amigos y los que se agreguen a la lista. No cabe duda de que, conforme avanza la vida, la trascendencia y la búsqueda de respuestas adopta un papel principal en nuestros pensamientos sin dejar cabida al raciocinio y a la prudencia. No me puedo despedir sin antes agradecer a la vida por todo lo que me ha dado hasta la fecha.

REDES SOCIALES DE FRANCISCO PONCE DE LEÓN.