alberto tinajero

Primera carta al pueblo mexiquense.

Por Alberto Tinajero.

Hermanos y hermanas mexiquenses como ya sabemos está por iniciar una contienda electoral por nuestro estado y por ello, no podemos olvidar que ya son más de 90 años donde las promesas que jamásse cumplieron hoy se convirtieron en cadenas que mantienen prisionero al pueblo mexiquense, mientras distintos nombres rimbombantes cimentaron sucacicazgo sobre las esperanzas de generaciones que tuvieron que desistir en sus sueños de un mejor porvenir, para que algunos políticos alcanzaron sus privilegios egoístas, que descaradamente pretenden mantener otros 6 años más.

Hoy la desigualdad entre nuestros municipios es un tema preocupante. Sin embargo, no es algo urgente para aquellos emanados de la cultura del egoísmo, que pretenden conocer nuestras problemáticas sentados en la cima de su privilegio, cuando su lealtad debiera estar con el pueblo que clama por oportunidades, piden por los niños y las niñas que merecen espacios públicos adecuados para poder desenvolverse, piden por los jóvenes que tienen derecho a un futuro, así como la certeza de que en su estado encontraran un empleo digno, piden que cada mexiquense cuente con seguridad y con un sistemas de transporte público de calidad para poder trasladarse a sus hogares, escuelas o empleos.

¿Cuantas oportunidades habremos de darles a esos caciques? Dicen que no hay mal que dure 100 años ni pueblo que los aguante. Por este motivo, yo creo con firmeza que ya es suficiente de simples promesas, merecemos un Estado de México con oportunidades para todos, no solo para algunos. Necesitamos que no se defina el destino de nuestra gente con el ego de los que ya tuvieron la oportunidad de servir, pero decidieron servirse. 

El Estado de México no requiere las intenciones de aquellos que 90 años después aseveran que “ahora sí” van a dar resultados, tampoco de aquellos  que creen que todo el estado es similar al municipio residencial del que provienen, cuando tenemos 125 municipios y en todos las coyunturas del pueblo son distintas. Quizás ese sea justamente el problema, cuando utilizan su privilegio para alcanzar cargos de elección popular, minimizan la importancia de conocer las necesidades del pueblo.

Por último, pienso que la lucha por nuestro estado apenas está comenzando, decidamos con prudencia el rumbo que queremos para nosotros y para las siguientes generaciones, que en el movimiento pacífico de conciencias que se requiere para avanzar hacia el futuro, no se detenga por la coalición de intereses donde no sobresale lo mejor de cada uno, sino lo peor de todos. Luchemos con acciones para avanzar no con intenciones, hasta que la libertad se nos haga costumbre y que viva el Estado de México.

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