alberto tinajero

Se acabó la fantasía.

Por Alberto Tinajero.

El fin de semana anterior, tuve la oportunidad de visitar un centro de rehabilitación para jóvenes con problemas de adicciones con la intención de entender la raíz de la problemática y buscar la manera de poder apoyar.

Mucho se ha dicho sobre las consecuencias de las adicciones pero poco se hace por entender el fondo del problema y lo que se hace resulta insuficiente; pienso que el motivo de lo anterior es que tenemos un problema complejo de resolver y más aún cuando no se entienden o atienden las causas.

La jornada en el centro comienza desde las 5 de la mañana con una frase que obliga a la reflexión por la crudeza de su verdad “se acabó la fantasía, bienvenidos a su realidad”, ¿Qué realidad es esa? Es la de enfrentarse en un principio a lo cotidiano, por ese motivo realizan tareas que van desde limpieza, acomodo, cocina u organización, para después abrir paso a un desayuno, comida o cena que en muchos casos son mejores de las que recibían estando fuera de los centros de rehabilitación. Después y entre cada comida tienen sus reuniones o charlas donde cada uno tiene la oportunidad de externar sus vivencias o pensamientos más profundos, lo más importante aquí es hacer frente a esos dolores internos que poco a poco se asimilan cuando se externan.

Algunos de los jóvenes ahí presentes comenzaron sin darse cuenta, por curiosidad o pertenencia pero al final perdieron el control. Sin embargo, también hay casos de jóvenes que han tenido una vida dura, con problemas familiares o incluso que vieron un escape ante las adversidades o el instrumento para adquirir valentía, saciedad al hambre y  olvido.

Pude conversar con algunos jóvenes que me compartieron sus experiencias con la dureza de una realidad desigual por la que atraviesan muchos jóvenes. La impotencia y el dolor en algunos casos es palpable, casos donde la ausencia de una estructura familiar, concluyó en una búsqueda de pertenencia, de afecto y lealtades en la calle.

Día con día el proceso de recuperación obliga a contrastar los vicios para enaltecer las virtudes que tienen cada uno de ellos, pero lo más duro es lo que se encuentra del otro lado de las paredes, debido a que afuera la vida no se detuvo, no los espero y siguió adelante. En éste punto su voluntad se pone a prueba para alejarse del rumbo anterior con la esperanza puesta en una vida diferente.

Tenemos mucho que hacer, ya sea que lo queramos o no nuestro tiempo en éste plano es limitado, lo que nos va a definir es la marca que dejamos en el tiempo y la huella en la mente de los que nos rodean, porque es cierto que quienes no recuerden lo que hicimos siempre recordarán cómo los hicimos sentir. En éste sentido, ¿Qué huella quieres dejar en éste mundo? Cualquiera que sea tu respuesta que sea con acciones no con intenciones porque hoy el pueblo nos necesita, hagamos que nuestra lucha valga la pena.

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