Suicidio: Una problemática social.

Por Diana Sugey.

La Organización Mundial de la Salud estableció el 10 de septiembre como el “Día mundial para la Prevención del Suicidio”, con el objetivo de que las naciones del mundo implementen y promuevan acciones para su prevención. De manera particular en México, según los datos recolectados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el censo 2020, sucedieron 7 818 fallecimientos por lesiones autoinfligidas en el país, lo que representa 0.7% del total de muertes en el año y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes; 700 más con respecto a 2019 y mil más que en 2018.

La tasa de suicidio es más alta en el grupo de jóvenes de 18 a 29 años, ya que se presentan 10.7 decesos por esta causa por cada 100 000 jóvenes. Por sexo, de los decesos por esta causa destaca que los hombres tienen una tasa de 10.4 fallecimientos por cada 100 000 (6 383), mientras que esta situación se presenta en 2.2 de cada 100 000 mujeres (1 427).

Después de poner los datos duros sobre la mesa acerca de esta situación en México me parece casi inevitable hacerme algunas interrogantes: ¿Por qué la tasa de suicidio es mayor en los hombres? Si se realizan campañas de concientización desde diferentes instituciones ¿Por qué la tasa de defunciones por esta causa va al alza? ¿por qué el grupo de edad que lidera estas cifras se encuentra entre las y los jóvenes de 18 a 29 años?

Justamente esta situación es ya un problema de salud pública por lo que el Congreso de Estado de Sinaloa aprobó reformas a la Ley de Salud para prevenir la depresión y el suicidio. Se espera que a través de la Secretaría de Salud se promuevan políticas públicas para atender y prevenir esta problemática social y por ende la cantidad de muertes por esta situación disminuya. 

Es importante mencionar que hay muchas cuestiones sobre el suicidio que se saben, pero no se dicen o quizá sí, al ser algunas de ellas demasiadas obvias. Aun se tiene muchos estigmas sobre el suicidio, hay quienes piensan que quitarse la vida es un acto de cobardía y otros de valentía, aún así aun es un tema que es tocado por las personas con bastante indiferencia hasta que les toca vivirlo de cerca. 

La realidad es que esta misma sociedad que se muestra como indiferente ante tal fenómeno es la misma que de manera directa o indirecta influye en el estado de ánimo de las personas en su valor, autopercepción, y si son personas exitosas o no, debido a que nos tendemos a medir con reglas ajenas y sí no encajamos en ellas no somos suficientes o concluimos que en algo estamos fallando. 

Una cosa es segura, seguramente en algo esta fallando el sistema, parece un absurdo que cada vez se realizan cambios y/o iniciáticas en cuestión de políticas públicas en pro del bienestar de los sujetos, se busca tener una ciudadanía más empática y consciente de las y los demás y de si mismos, que todos y todas estén conformes con sus trabajos y satisfechas con sus vidas, y aún así las muertes por estas causas aumenta, ¿el sistema realmente falla o son las personas que no han podido responder a las nuevas demandas sociales? sea cual sea la respuesta es evidente que algo está pasando.

Hay cuestiones que han sido o están siendo muy difíciles de erradicar o desaprender como son los estilos de crianza y los estigmas sociales. A pesar de que se cada vez las mujeres están incursionando más en el campo laboral, la exigencia como proveedores del hogar aún está más inclinada hacia los hombres, también aún tenemos a padres de familia criando a las/los hijos para que no sean capaces de expresar sus sentimientos, quizá por eso la tasa de suicidio sea más alta en los varones, porque sienten mayor exigencia por cumplir los requerimientos impuestos socialmente y por no saber como gestionar y canalizar sus emociones, al final de cuentas van acumulando su sentir hasta que pasan al acto y no hay marcha atrás. 

Otra de las cuestiones son el uso desmedido que se hace de las redes sociales, es verdad que la era digital vino para facilitarnos muchas cosas y a conectarnos con personas de todas partes del mundo, sin embargo, es increíble la gran influencia que tiene en las personas. Con el paso del tiempo le hemos dado mucho valor a todo lo que se publica en redes sociales, y nuestro estado de ánimo e incluso nuestras relaciones sociales dependen de estas. Incluso pareciera que nuestro valor o importancia como personas depende de el número de seguidores y los likes, dejando nuestras vidas privadas a merced del otro para que pueda opinar libremente; además, ver todo lo que ha conseguido el otro: casa, carro, viajes, puestos laborales, entre otras cosas, y tu no, nos pone en una situación de necesidad en la cual se piensa que no se ha logrado gran cosa y se manifiesta una desvalorización del si mismo. 

Y por si fuera poco la edad de 18 a 29 años que es la misma en la cual se presentan más suicidios esa etapa más difícil, en donde se presentan muchos cambios tanto biológicos como personales y sociales, las y los jóvenes se enfrentan a grandes decisiones como es estudiar o no una carrera profesional y cuál será esta, a qué se van a dedicar, dónde van a trabajar, los salarios, la búsqueda de independencia, del reconocimiento, la adquisición de vienes materiales, tener pareja, casarse, en fin, todo lo que implica la transición de adolescente – joven – adulto joven – a adulto, se espera mucho de ellos/as, se les considera jóvenes para algunas cosas y grandes para otras, hay mucha confusión y sienten una gran presión, parece fácil pero transitar por este camino puede y es difícil y poco se habla de esto o se tiene conciencia al respecto.

No cabe duda de que son demasiadas cosas las que orillan a las personas a tomar esta decisión, a pesar de que el mayor número de muertes se concentre en un bloque de edad, cualquiera puede ser el próximo, no basta con decirle al amigo o amiga que le heche ganas, muchas de las veces este proceso se vive de manera silenciosa, ni siquiera nos damos cuenta que la personas que tenemos a lado puede ser el o la próxima en quitarse la vida, por lo tanto, es un asunto que definitivamente nos compete a todos/as.

REDES SOCIALES DE DIANA SUGEY