alberto tinajero

Tiempo en un suspiro.

Por Alberto Tinajero.

La ironía de la vida, es que aunque vamos a toda velocidad  persiguiendo nuestras metas y construyendo nuevos sueños, al final de nuestros días descubrimos que el tiempo jamás fue suficiente.

Transcurren como un suspiro los momentos que añoramos fueran eternos,  sonrisas, alegrías y la paz que forma parte de un instante, así como pueden parecer eternos los momentos difíciles donde debemos encontrar la fortaleza para encarar el dolor, la tristeza o incluso el sufrimiento.

Con el tiempo y sin darnos cuenta dejamos de ser niños, nos convertimos en jóvenes para dar paso a ser adultos y a la sabiduría de la vejes. El gran problema de ésta circunstancia es que vivimos con la certeza de que siempre tendremos un mañana para comenzar, para poder amar, para vivir y no nos agrada la idea de que algún amanecer será nuestro último.

¿Que estamos haciendo hoy que nos acerque a donde queremos estar mañana? Ser capaces de vivir el presente con intensidad resulta igual de importante que construir el futuro con diligencia, todos depositamos en el destino nuestras esperanzas, pero a medida que caminamos por el sendero de la vida descubrimos que tiene diferentes sentidos, algunas veces arriba otras abajo, pero siempre en constante desafío, donde debemos tomar decisiones y afrontar las consecuencias.

En este sentido, vale la pena idealizar nuestro presente como la oportunidad para construir un legado, ser recordados precisamente por atrevernos a pensar distinto, por no limitarnos a ser lo que la mayoría espera que seamos para encajar, ser libres en toda expresión y forma.

Nuestro tiempo en este plano es limitado, por este motivo no podemos permitir que nuestro destino dependa de las decisiones de otros, ni permanecer inmóviles cuando los retos de nuestro alrededor exigen que tengamos la valentía de levantarnos y luchar contra la adversidad.

Tiempo, algunas veces parece que está de nuestro lado, otras que está en nuestra contra. Nos encontramos ante la expectativa de no saber cuánto tenemos, pero siempre tendremos la posibilidad de decidir lo que haremos hoy con él y lo que sea que hagamos que valga la pena. Hasta la próxima semana.