Lo que se aproxima…

Por Francisco Ponce de León.

Prácticamente todas las naciones fueron testigo de una de las mayores filtraciones periodísticas de la historia con los llamados “Panama Papers”, una mega filtración de millones de documentos secretos en donde se documentaron los negocios offshore (paraísos fiscales) de políticos, criminales, industrias, estrellas del deporte hasta la comunidad artística para ocultar montos de dinero para evitar el pago tributario en su país de origen. De igual manera, Estados Unidos sufrió de su peor filtración de documentos relacionados a la guerra de Afganistán y su despliegue militar en Iraq, poniendo al descubierto la forma en cómo operaban las diferentes divisiones militares en suelo extranjero, vulnerando los derechos humanos, la soberanía y los tratados internacionales.

Pues bien, teniendo como antecedentes las diversas vulneraciones que se habían generado en el pasado, la semana pasada fueron víctimas de un ataque cibernético una serie de países hispanohablantes que derivó en la filtración de lo que se denominó “Guacamaya Leaks” haciendo referencia al grupo que perpetró el ataque cibernético. En México, el ataque expuso millones de correos electrónicos y documentos militares contenidos en los servidores de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Conforme pasan los días, los principales diarios nacionales publican información militar recopilada a lo largo de la última década, con un nivel de detalle impresionante (cuestión que nunca se había hecho público en México por su carácter interno y confidencial). La trascendencia del ataque cibernético prendió las alertas en palacio nacional, quien, como de costumbre, salió a demeritar y aminorar la gravedad que pudiera traer a la seguridad pública y al gobierno de México.

Adicional, se tiene información sobre los problemas de salud del Presidente, quien no acató las indicaciones médicas sobre sus padecimientos, la relación de la delincuencia organizada con los gobiernos federales, estatales y municipales, el espionaje que realiza el ejercitó a través del software Pegasus a periodistas, activistas, medios de comunicación y civiles de interés, así como la deficiente seguridad de las fuerzas armadas no solo en México, sino en toda América Latina.

Preocupante resulta que la información extraída proporcione detalles sumamente sensibles sobre las altas esferas políticas. Desconcertante resulta la colusión entre empresas privadas contratistas y de servicios con los políticos encargados de tomar las decisiones sobre los principales proyectos de la 4T para acordar el famoso “moche” por la designación de la obra. Impensable la abnegación por parte del Mando Supremo del Ejercito y Fuerzas Aérea Mexicanos sobre las advertencias que le brindaron sus médicos particulares, en donde se le recomienda un lapso de periodo de descanso, pero para Andrés Manuel, la enfermedad por el poder está por encima de su salud.

Se aproximan semanas llenas de notas periodísticas con información de la filtración; conforme se vayan articulando los correos y demás archivos, se verán la corrupción, desorganización y solución al interior del Estado México. Veremos cómo serán las maromas presidenciales en las mañaneras y habrá muchos que sosegarán el daño con la mentira.