alberto tinajero

Que no se olvide y que siempre prevalezca.

Por Alberto Tinajero.

Es por todos conocido en especial por los jóvenes de nuestro país, lo acontecido en ese trágico  2 de octubre de 1968, donde en un hecho doloroso estudiantes fueron masacrados por las autoridades que debieran protegerlos, mientras manifestaban su legítimo derecho a exigir soluciones a sus inconformidades en una represión obscena por parte del gobierno que ocupada en ese entonces el poder que incluso al día de hoy siguen sin poder entender. El poder no es algo que puedan poseer o atesorar entre un grupo cupular, es una virtud y ejercerlo es una capacidad que les otorga el pueblo.

Hoy esos mismos lobos que ordenaron que se atacara a los estudiantes, están escondidos como ovejas que se autoproclaman “opositores”, en un vulgar intento por mantener sus privilegios más que para beneficiar a nuestro país. Esos opositores se doblan a conveniencia demostrando a todas luces lo que todos ya sabían, son prisioneros de la avaricia que nubla su juicio y doblega su voluntad.

Lo que no se debió olvidar nunca, es que la voz de la revolución de conciencias no está en esos pseudo opositores, está en los jóvenes, en su capacidad de organizarse y abanderar causas legítimas. Sin embargo, hoy no hemos sabido ser solidarios entre nosotros, descalificando a cualquiera que piensa diferente o no pertenece al que según lo planteado por los opositores, es el camino que se debe seguir y que contradictoriamente cuando tuvieron la oportunidad no construyeron.

En palabras de Salvador Allende “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Con esas palabras nos obligamos a no olvidar que lo que somos hoy, se debe a que muchos otros antes que nosotros tuvieron la valentía y la voluntad de luchar.

La construcción del México que queremos está del otro lado del muro que nos divide como mexicanos, construido por medios de comunicación rapaces que sirven a un grupo limitado de personas, que siempre han tenido privilegio y siempre velarán por sus propios intereses antes que por los de la mayoría. 

Por lo anterior, es momento de entender que pensar distinto o pintarnos de diferentes colores partidistas no nos vuelve enemigos, que un verdadero cambio debe surgir del dialogo, conocer distintos puntos de vista y que no se trata de buenos ni malos, sino de un contraste entre diferentes visiones de país pero que entre una y  otra, siempre tendremos espacio para el dialogo, porque la simple crítica jamás dará los mismos resultados que las acciones.

Hasta que la libertad se nos haga costumbre, nos vemos la próxima semana.