¿Y ahora que pasó en Ucrania?

Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra

Hace no mucho estaba hablando con un amigo sobre la guerra en Ucrania, y le comentaba que todo lo que ha pasado desde febrero pasado me parece muy irreal: que las tensiones entre Rusia y Ucrania hayan escaldo a un conflicto, anteponiendo el orgullo sobre lo humano y lo económico en el momento menos indicado, sin embargo, no podemos seguirnos lamentando y debemos seguir al detalle lo que está ocurriendo para minimizar las pérdidas y afectaciones, pese a que las pérdidas humanas no se puedan recuperar.

Lo cierto es que esta guerra está durando más de lo esperado por varios (incluyéndome): Rusia esperaba una guerra relámpago al puro estilo de la Alemania del señor de bigotito chistoso, no obstante, Ucrania ha presentado una formidable resistencia, en gran parte gracias a las nobles donaciones de Estados Unidos y sus aliados (que para nada aún sueñan con someter a su histórico rival), así que lo que parecía una victoria segura de Ucrania, se ha ido transformando en una bochornosa retirada del ejército ruso.

Y como había mencionado, gracias muy en parte al apoyo de Occidente, las fuerzas ucranianas se han visto muy fortalecidas, pero aún así, la alianza de facto resulta incómoda por la tensión que genera entre Estados Unidos y Rusia y entre los propios países europeos. Cabe recordar que los ucranianos tampoco son unas blancas palomitas inocentes: hay evidencia y de sobra de neonazis de ultraderecha en el gobierno y en el ejército, pero esto pasa a segundo plano cuando se trata de eliminar al enemigo en común, que es Rusia.

El 15 de noviembre pasado vimos un suceso funesto y casi tan irreal como la guerra misma que seguimos viendo: un misil de fabricación rusa cayó en territorio polaco, matando a dos ciudadanos polacos. Rusia negó que fuera el actor de tal ataque, pero el daño ya estaba hecho: el consejo de seguridad y la OTAN se reunían de emergencia para evaluar la situación y ver como proceder, lo que daba posibilidad a activarse el artículo 5to de la OTAN: si atacan a uno atacan a todos, y todos le deben responder. Afortunadamente los líderes mundiales son seres pensantes e investigaron primero, y ahora parece ser que es un ataque involuntario de la defensa antiaérea ucraniana.

Este acontecimiento nos ha dejado tres mensajes, los cuales se los dejo a continuación:

1.- La OTAN no quita el dedo del renglón en el conflicto y lo sigue muy de cerca, junto a todo lo que envuelve a Ucrania y su solicitud de entrada a la organización, pero aún no tiene los argumentos suficientes para meterse, lo que va de la mano con el siguiente punto:

2.- Tanto Estados Unidos como Rusia conocen sus límites y posibilidades, y por lo tanto no desean confrontarse directamente, saben que una guerra de mayores proporciones llevaría al uso de armas nucleares, y es algo que nadie, absolutamente nadie desea.

3.- Ucrania sigue insistente en tener el respaldo duro y conciso de la OTAN para acabar con la amenaza a su soberanía, haciendo lo posible para llamar su atención, y con esto dejo la puerta abierta para pensar en un posible ataque premeditado de Ucrania a Polonia para hacerla pasar por un ataque de Rusia, y con ello que la fuerza de la OTAN se le vaya a la yugular a los rusos.

Me gustaría cerrar diciendo que la guerra aún va para largo, y que no se debe de quitar el dedo del renglón en el respeto a las reglas de la guerra: no meterse con los civiles.

Mientras tanto, nosotros como país y sociedad internacional debemos seguir presionando a que ambas partes lleguen a un acuerdo con base en el dialogo para una solución pacífica y la reanudación de la paz, rechazando el uso de la fuerza y la coerción.