DESDE MI IMPARCIALIDAD.

Por Cristal Valenzuela.

Hace unos días, leía la columna que publicó, Miguel Vicente, donde daba su punto de vista y percepción sobre el futuro de los partidos políticos, un tema que llamó mi atención desde la perspectiva imparcial que adopte desde hace un tiempo.

Seamos realistas, la rentabilidad de los partidos cada vez está más desgastada y me es alarmante que al día de hoy no se ven claras las miras que tienen estos para una elección que está a la vuelta de la esquina.

Partamos de lo que tenemos, del aquí y del ahora, Morena ha venido manejando una pasarela de posibles aspirantes a encabezar la candidatura presidencial, entre “Es Claudia”, “Estamos Agusto”, los tik tok de Marcelo y la rebeldía de Monreal, es inevitable no crear escenarios donde alguno de ellos pudiera ser candidato, pero bueno, no podemos sentarlo como hecho, al Presidente le gusta dar sorpresas de vez en cuando y quizá este lanzando dados al aire para distraer miradas.

Por otra parte tenemos a la “oposición” que encabezan PRI, PAN y PRD, donde Alito Moreno, anunció que será el PAN quien decidirá quien será el candidato en 2024, desde mi óptica personal, no creo que Marko Cortez crea firmemente que será así de sencillo. La alianza no se percibe sólida, pero hasta el momento han decidido seguir juntos, pero no tan revueltos.

Partidos como Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista, Partido del Trabajo, es de suponerse que optarán por sumarse a los esfuerzos de una coalición, tal vez el Movimiento Naranja no lo tome como primera opción pero si como una posibilidad.

Lo que si es una realidad, es que las actuales circunstancias, obligan contundentemente a que los partidos políticos se tengan que replantear el esquema de trabajo y participación que en estos momentos están desempeñando, el reloj no se ha detenido y esto se tuvo que hacer desde hace tiempo.

Es ahora o nunca, la credibilidad está siendo vulnerada por los mismo integrantes de estos institutos políticos. Cada vez nos sentimos menos representados y cada vez es menos idóneo adoptar las doctrinas de un partido.

2024 ya está cerca, los tiempos parecen ser consumidores pero la posibilidad de tener una opción rentable para sentirnos representados sigue vigente.