Qué valientes, tan cobardes.

Por Alberto Tinajero.

Textualmente la valentía se define como la actitud o determinación con la cual un individuo hace frente y responde ante una situación de peligro, miedo o riesgo.

En el Estado de México es indiscutible que se requiere de valentía o ser verdaderamente caradura, para abanderar un proyecto que en cerca de 90 años no ha redituado en las necesidades de millones de mexiquenses, cuando esta por iniciar la batalla maestra entre los defensores del privilegio y los desafiantes al régimen en el estado, aquí un análisis de la situación actual desde la perspectiva de un mexiquense:

Para quienes pregonan la valentía que necesitan justamente eso es una representación clara de su sentir, puesto que es justificado su temor ante la movilización de la militancia guinda y la cercanía con la gente en los distintos municipios del Estado de México.

Empecemos por desvanecer la cortina de falsa moralidad en la que ocultan sus verdaderas intenciones los dinosaurios rojo azules contrastando por un lado, el hundimiento al que se sometió el municipio de Cuautitlán Izcalli cuando su coordinadora fue presidente municipal: con un incremento en deuda pública, corrupción, salarios onerosos, incumplimiento en la construcción de infraestructura municipal tal es el caso de plantas de tratamiento de aguas residuales, parques, inversión en sistema de salud que jamás realizó (aún cuando fue el eje principal de su campaña en ese momento). Por otro lado, tenemos un patrimonio inmobiliario considerable que en contraste a lo que el promedio de los mexiquenses quizás nunca tengan la oportunidad de acceder, aunque el privilegio de esos dinosaurios rojo azules les permite comprar inmuebles con tal facilidad, que incluso estrenan casi año con año para después fijar costos de arrendamiento, como ocurre en la CDMX pero ese es otro tema.

Mencionan continuamente que vienen a “defender el Estado de México” y justamente ahí es donde hay un gran problema, porque el Estado de México es mucho más que la caja chica de un partido político, no es la delincuencia, mucho menos el privilegio, tampoco su ineficiente sistema de movilidad y mucho menos la desigualdad que existe en cada municipio del estado. Sin embargo, quizás sea todo lo anterior lo que ellos defienden, porque eso es lo que les conviene que tengamos.

Tienen razón al mencionar que se necesita tener valentía, sobre todo para ser tan cobardes al mirar a los más necesitados del estado y decirles que en 90 años se hizo lo mejor que se pudo pero con otros 100 años más ahora sí harán lo que debían hacer; se necesita ser cobarde para utilizar a los jóvenes que tienen la esperanza de un cambio y que sean valientes para apoyar un proyecto sin sustento, pues quienes no conoce las necesidades de la gente no puede proponer soluciones; se necesita valentía para ver las tasas de feminicidios y ser cobarde para decirle a las mujeres que serán su prioridad, pero en 90 años no pudieron cuidarlas; se necesita ser valiente para salir a la calle en el estado con los mayores índices de inseguridad y cobarde para argumentar que ahora sí van a disminuir los índices delictivos que en 90 años solo han incrementado.

Hoy todo se resume a una simple pregunta: ¿Estamos dispuestos a darle una oportunidad a quienes en casi 100 años demostraron que no pueden? Su “defensa del estado” esta sesgada debido a que es su bastión más importante, es de donde se pagan nóminas, de donde financiaron campañas, es donde muchos hoy sufren pero ellos viven por todo lo alto y con toda gloria.

Por todo lo anterior, pensemos bien en nuestra decisión este año, preguntemos a las generaciones anteriores de quienes permitieron que se consolidara un partido rancio si lo que recibieron desde hace más de 90 años es lo que ellos esperaban, o sus padres esperaron o sus abuelos quisieron. Porque de nosotros hoy depende que las próximas generaciones reciban algo mejor mañana.

Los mexiquenses necesitamos la esperanza de un cambio, pero sobre todo necesitamos una gobernante con voluntad, honestidad y cercanía.

Nos leemos pronto.