Culiacán, Sinaloa. 08 Octubre 2026.- Hoy se dispensó la segunda lectura de la iniciativa presentada por el Grupo Parlamentario del Partido Sinaloense (PAS) de la LXV Legislatura del H. Congreso del Estado de Sinaloa, integrado por el diputado Víctor Antonio Corrales Burgueño y la diputada Jesús Angélica Díaz Quiñónez, mediante la cual se propone reformar el artículo 6 del Código Familiar, con el propósito de incorporar la perspectiva de familia en la regulación jurídica.
La iniciativa tiene como objetivo que las autoridades, en los distintos ámbitos de su competencia, consideren la realidad familiar al diseñar e implementar medidas y políticas públicas, a fin de salvaguardar la cohesión, la estructura y las dinámicas de las familias.
Protección constitucional de la familia
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce a la familia como una organización fundamental para el desarrollo de las personas y el fortalecimiento del tejido social. Asimismo, establece garantías relacionadas con derechos como la salud, la alimentación, la educación y el sano esparcimiento, cuya protección debe ser promovida por el Estado mediante acciones que faciliten su ejercicio efectivo.
En este sentido, el artículo 4.º constitucional establece la protección de la familia. No se trata de reconocer un derecho específico de manera aislada, sino de comprender a la familia como una comunidad en la que convergen derechos y obligaciones. Este reconocimiento implica que el Estado debe adoptar las medidas legislativas necesarias para protegerla y garantizar el ejercicio efectivo de los derechos y las libertades de sus integrantes.
Datos sobre la composición de los hogares en México
Cabe mencionar que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México existen 38 millones 830 mil 230 hogares, con un promedio de 3.4 integrantes por hogar, lo que refleja una tendencia hacia la conformación de núcleos familiares más pequeños.
Asimismo, en promedio, 2.2 integrantes del hogar perciben algún tipo de ingreso, mientras que 1.63 integrantes se encuentran ocupados en el mercado laboral. Estos datos sugieren que los recursos económicos de los hogares no provienen exclusivamente del empleo, sino también de otras fuentes, como transferencias y apoyos.
Aunque el tamaño de los hogares ha disminuido, entre 2016 y 2024 se registró un incremento del 21.3 % en el número de integrantes de 65 años o más por hogar, de acuerdo con las cifras referidas. Esta tendencia refleja el envejecimiento de la población y sus repercusiones en las dinámicas económicas y de cuidado de las familias.
Políticas públicas con perspectiva de familia
En consecuencia, el Estado debe generar las condiciones necesarias para atender las necesidades de las familias, bajo un principio de subsidiariedad y reconociendo el papel de las comunidades en la solución de sus propios problemas. Esto implica impulsar políticas públicas integrales, sustentadas en criterios técnicos y en valores públicos, que atiendan las necesidades comunes y fortalezcan el bienestar social.
La incorporación de la perspectiva de familia en las políticas públicas responde a la necesidad de reconocer que las estructuras y las dinámicas familiares influyen significativamente en el bienestar de la población y en la manera en que se enfrentan los distintos problemas sociales.
Desde esta perspectiva, se busca destacar el papel fundamental que desempeñan la organización y las dinámicas familiares en la atención y solución de las problemáticas sociales, tanto en el ámbito privado y en la sociedad civil como en el ámbito de las instituciones públicas.
Objetivo de la iniciativa del PAS
Los diputados del Grupo Parlamentario del PAS, Víctor Antonio Corrales Burgueño y Jesús Angélica Díaz Quiñónez, señalan que, mediante esta propuesta, buscan que las autoridades incorporen la perspectiva de familia en el ejercicio de sus atribuciones, al reconocer que el bienestar de las personas está estrechamente vinculado con la salud, la estabilidad y el funcionamiento de su núcleo familiar.
Esto implica considerar a la familia de manera integral, tomando en cuenta sus fortalezas, dinámicas y redes de apoyo, en lugar de centrar la atención exclusivamente en el individuo. Con ello, se busca promover intervenciones más efectivas y humanizadas que contribuyan al desarrollo integral y al bienestar de todos los integrantes de la familia.



