Ciudad de México, 17 de octubre de 2026.– La economía mexicana recibió una evaluación con señales positivas, pero también con advertencias importantes. La agencia calificadora HR Ratings reconoció los esfuerzos del Gobierno de México para fortalecer la recaudación, reducir el déficit público y mantener la estabilidad macroeconómica.
En su evaluación publicada el 15 de octubre de 2026, la calificadora redujo la nota de largo plazo de HR BBB+ a HR BBB, manteniendo una perspectiva estable, mientras ratificó la calificación de corto plazo en HR3. Pese al ajuste, México conserva el grado de inversión, categoría que indica que su deuda continúa dentro de los parámetros considerados aceptables para inversionistas institucionales.
Uno de los aspectos reconocidos por la agencia fue el esfuerzo de consolidación fiscal realizado durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en 2025 se logró una reducción del déficit fiscal equivalente a 1.3 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) respecto de 2024, un ajuste que la dependencia identifica como uno de los más importantes desde 1990.
Este proceso estuvo acompañado de medidas para fortalecer los ingresos tributarios, mejorar los mecanismos de fiscalización y ampliar la capacidad recaudatoria del Estado. Durante 2025, los ingresos tributarios alcanzaron aproximadamente el 15.2% del PIB, un indicador relevante para evaluar la capacidad del Gobierno federal de financiar sus obligaciones y programas públicos.
La recuperación de la actividad económica también forma parte de los indicadores destacados por Hacienda. Durante el segundo trimestre de 2026, el PIB registró un crecimiento anual de 2.1%, mientras que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) presentó un incremento anual de 3.4% en julio. Estos resultados reflejan una recuperación en determinados sectores productivos, aunque todavía no garantizan un crecimiento sostenido de largo plazo.
Otro de los factores relevantes es el comportamiento del comercio exterior. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos registraron un crecimiento anual de 29%, de acuerdo con las cifras difundidas por Hacienda, impulsadas principalmente por sectores vinculados con la computación, la electrónica y las cadenas de suministro norteamericanas.

A ello se suma la captación de aproximadamente 35 mil millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026, indicador que el Gobierno federal presenta como una muestra del interés de empresas internacionales por mantener y ampliar sus operaciones en México.
Estos resultados se relacionan con la estrategia económica de la presidenta Claudia Sheinbaum, particularmente con el Plan México, iniciativa orientada a fortalecer la producción nacional, atraer inversiones, desarrollar infraestructura estratégica y aumentar la participación del país en cadenas globales de valor.
El proyecto busca combinar inversión pública y privada con políticas de desarrollo regional, innovación tecnológica y fortalecimiento industrial. Su implementación ocurre en un contexto internacional marcado por las negociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá, las transformaciones de la industria manufacturera y la competencia global por atraer nuevas inversiones.
En materia de estabilidad financiera, Hacienda destacó que aproximadamente 80% de la deuda del Gobierno federal se encuentra denominada en pesos y contratada a tasa fija, una característica que reduce determinados riesgos asociados con las fluctuaciones cambiarias y las tasas de interés internacionales.

Además, México dispone de reservas internacionales superiores a 256 mil millones de dólares y mantiene acceso a una Línea de Crédito Flexible del Fondo Monetario Internacional por aproximadamente 24 mil millones de dólares. Estos instrumentos contribuyen a fortalecer la capacidad del país para enfrentar posibles episodios de volatilidad financiera.
El reconocimiento de los avances fiscales y la reducción de la calificación soberana muestran dos dimensiones de una misma realidad económica: México ha conseguido mejorar determinados indicadores de recaudación y actividad productiva, pero enfrenta el desafío de transformar esos avances en un crecimiento más elevado, sostenido y compatible con la estabilidad de sus finanzas públicas.



