Culiacán, Sinaloa, a 09 de julio de 2025.-Ante el fenómeno mundial de la gentrificación que ya afecta también a Sinaloa, la diputada del Partido Sinaloense, M.C Angélica Díaz Quiñónez hizo un llamado a los tres niveles de gobierno para implementar políticas públicas que frenen los efectos nocivos como lo es el aumento en el costo de las rentas, y el valor de la vivienda, así como el desplazamiento de las personas y barrios originarios, para que protejan el derecho de las personas a permanecer en sus comunidades.
A nombre del Grupo Parlamentario del PAS, integrado también por el Dr. Víctor Antonio Corrales Burgueño, dijo que una de las políticas públicas que puede ayudar a atender a la población afectada por la gentrificación, es el Programa de Vivienda para el Bienestar, impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, en el que se tiene la meta de construir un millón de viviendas para personas que tienen ingresos de uno a dos salarios mínimos.
“En el PAS creemos firmemente que el derecho a la vivienda debe ser garantizado para todos, independientemente de la clase económica o el nivel de ingresos que tengan las personas, es una obligación del Estado Mexicano generar las condiciones para que las familias mexicanas puedan tener un hogar digno”.
Díaz Quiñonez explicó que este fenómeno transforma profundamente la estructura social y urbana, pues sustituye a los residentes de menores ingresos por poblaciones con mayor poder adquisitivo. Con ello, cambia también la imagen del entorno: se modifican los patrones de comercio, aumentan los precios de la tierra y los servicios, y se transforma el sentido de comunidad.

La gentrificación se vuelve visible cuando el comercio tradicional es desplazado por cadenas o marcas internacionales, cuando cambian los rostros del vecindario y cuando se encarece de forma alarmante la renta o compra de vivienda.
“Un ejemplo reciente se vivió en la Ciudad de México, donde el pasado viernes 4 de julio se realizó la primera marcha contra la gentrificación en las colonias Roma y Condesa. Estas zonas han sido profundamente transformadas tras la llegada masiva de nómadas digitales, especialmente extranjeros, quienes vieron en estas colonias un buen lugar para vivir y trabajar de forma remota tras la pandemia. Esta llegada ha impulsado el aumento en el valor de los inmuebles y ha desplazado a familias que ya no pueden pagar los nuevos precios”.
Entre las principales consecuencias de la gentrificación destacan el aumento acelerado del valor del suelo y la vivienda, desplazamiento de los habitantes originales, llegada de nuevos residentes con mayores ingresos, sustitución del comercio local por cadenas internacionales, renovación del espacio público (alumbrado, vialidades, parques).
Según datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor, durante el primer trimestre de 2025, el precio de la vivienda aumentó en un 8.2%, mientras que la inflación fue de apenas 3.2%, lo que representa un incremento desproporcionado en los costos de habitar una ciudad.
Este fenómeno también ha comenzado a manifestarse en Sinaloa, particularmente en Culiacán, donde investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa han documentado una transformación urbana que ha provocado desplazamiento poblacional hacia la periferia y un cambio en la composición demográfica.
Según el portal Propiedades.com, las ciudades más afectadas por este fenómeno, con base en los precios promedio de renta, son:
Ciudad de México: $17,000 mensuales (43% más caro).
Monterrey, Nuevo León: $16,950 (43% más caro).
Guadalajara, Jalisco: $15,000 (35% más caro).
En este contexto, Culiacán también se posiciona dentro de esta problemática: en los últimos cuatro años, el costo promedio de la renta en departamentos de 25 a 100 m² aumentó de $9,000 a $13,000 pesos mensuales, un incremento considerable para muchas familias.
Por otra parte, en Mazatlán observamos una modalidad distinta: la llamada gentrificación turística, en la que viviendas antes familiares se transforman en alojamientos temporales para turistas a través de plataformas digitales. Esto ha provocado el desplazamiento de residentes locales y el reemplazo del comercio tradicional por servicios orientados al turismo.





