Culiacán, Sinaloa, a 19 de agosto de 2025.- El pasado 13 de agosto, el INEGI presentó los resultados más recientes de la medición de la pobreza multidimensional y extrema correspondientes a 2024. La metodología utilizada conserva los lineamientos establecidos por el Coneval y considera tres grandes ejes para dicha medición: Primero, el ingreso de los hogares.
Segundo, el acceso a derechos fundamentales como la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda y la alimentación. Y tercero, las condiciones del entorno en que se desarrollan las familias.
Bajo este enfoque, se entiende por pobreza multidimensional cuando una persona carece de al menos uno de esos derechos esenciales y, al mismo tiempo, sus ingresos resultan insuficientes para cubrir las necesidades básicas.
En el informe se destaca que, entre 2018 y 2024, el número de personas en situación de pobreza se redujo de 51.9 a 38.5 millones, es decir, 13.4 millones de mexicanas y mexicanos que han logrado mejorar su condición, informó el diputado Víctor Antonio Corrales Burgueño.
En el caso de Sinaloa, el panorama muestra avances y también desafíos. El INEGI reporta que actualmente 533 mil sinaloenses, el 17% de la población, están en situación de pobreza multidimensional, y en pobreza extrema se encuentra el 1.5% de la población.

Los tres factores clave que explican la reducción de la pobreza multidimensional y extrema son: el aumento del salario mínimo, la recuperación de los ingresos laborales y los programas sociales. Sin embargo, también se advierte que los empleos generados en el último sexenio han sido informales; es decir, aunque ayudan a incrementar los ingresos, no garantizan acceso a seguridad social ni estabilidad laboral. Por ello, sostenemos —al igual que muchos especialistas— que el verdadero desafío para la sostenibilidad de la reducción de la pobreza en México es transformar el crecimiento económico en empleos formales con derechos y prestaciones.
Ambos subrayan que no basta con mejorar los ingresos si estos provienen de la informalidad, porque entonces se reproduce un ciclo de carencias en salud, vivienda, seguridad social y protección frente a riesgos, manifestó el diputado Víctor Antonio Corrales Burgueño.
En este tema, en Sinaloa debemos reconocer con objetividad que factores sociales y económicos complejos, entre ellos episodios de inseguridad, pueden hacer más lentos —si es válida la expresión— los avances logrados. La falta de condiciones estables para la inversión limita el crecimiento y, con ello, restringe las oportunidades de bienestar para nuestras familias en la entidad. Ante este escenario, y sumado al análisis previo, resulta indispensable que desde este Congreso del Estado impulsemos una agenda enfocada en diversificar nuestra economía, fomentar la inversión productiva y promover la innovación.
Por tal motivo, desde el Grupo Parlamentario del Partido Sinaloense estamos convencidos de que el reto es mantener un dinamismo económico y traducirlo en oportunidades reales para todas y todos, garantizando que los avances en la reducción de la pobreza se conviertan en cambios estructurales, pero también que sean duraderos.


