Cartagena, Colombia. En la Cumbre Mundial de Comunicación Política, el consultor Braulio González ofreció una ponencia centrada en cómo la narrativa, el drama y la gestión del caos se han convertido en piezas clave del marketing político contemporáneo.
González lanzó una idea central que resonó en el auditorio: “La atención está donde está la tensión”. Explicó que en un ecosistema dominado por el mundo digital, los conflictos y los escándalos capturan más atención que los logros, redefiniendo la forma en que los líderes son recordados.

Desde esta óptica, el consultor recordó que “el orden no es normal en política, hay que construirlo”, y que controlar el caos no se logra por impulso, sino por método. Además, advirtió que ante una crisis política es clave evitar tres errores: silencio, evasión y confrontación.
Para González, la política es, ante todo, una narrativa en la que el drama cumple un papel esencial. Y dentro de esa narrativa, el conflicto emerge no como accidente, sino como herramienta de comunicación estratégica capaz de moldear percepciones y ganar espacio en la conversación pública.
Su mensaje final fue claro: el conflicto y el escándalo —cuando son gestionados con estrategia— no destruyen necesariamente una carrera política, sino que pueden convertirse en activos dentro del marketing político.





