Cartagena, Colombia. La consultora política Jimena Chabrux expuso en la Cumbre Mundial de Comunicación Política un análisis profundo sobre la crisis de representación que atraviesan los sistemas políticos y el auge de la llamada anti política.
Chabrux señaló que los outsiders llegan al poder porque existe una crisis de representación, marcada por lo que denominó una “poli crisis”: crisis de resultados, de gestión, de confianza y de polarización. “La indignación política se canalizó dentro del sistema institucional, entrando en la lucha por el poder y exigiendo su redistribución”, explicó.

Definió a la anti política como un fenómeno que se construye “por oposición a la política” y que, lejos de fortalecer la democracia, la erosiona. “La anti política debilita la democracia, porque se sostiene en liderazgos mesiánicos que, al no poder dar certezas, terminan debilitando las instituciones y usando la indignación popular para legitimarse”.
En su diagnóstico, también advirtió que la revolución tecnológica está contribuyendo a diluir el poder político, fragmentando las narrativas y generando más desafección. Sin embargo, defendió la centralidad de la política como espacio de transformación: “La política es el único poder al alcance de los que no tenemos poder”.
Para Chabrux, la política es ante todo un tema de creencias y el único instrumento capaz de ofrecer un horizonte de sentido frente a la incertidumbre actual.
Por eso, llamó a reconocer que la anti política no resuelve problemas, sino que los magnifica, y que el verdadero reto es reconectar la política con la ciudadanía antes de que la indignación se traduzca en un mayor deterioro democrático.




