Washington — Estados Unidos anunció sanciones económicas contra las petroleras rusas Rosneft y Lukoil, acusándolas de financiar la guerra en Ucrania. El Kremlin calificó la decisión como un “acto poco amistoso” y aseguró que la economía rusa resistirá.
El Departamento del Tesoro informó que las sanciones bloquean activos relacionados con Rosneft y Lukoil e impiden que empresas estadounidenses realicen transacciones con ellas. La administración norteamericana argumentó que ambas petroleras continúan generando ingresos que “sostienen el esfuerzo militar ruso”.
Desde Moscú, el presidente Vladimir Putin declaró que Rusia “no se inclinará ante presiones externas” y que el impacto económico será limitado. Analistas energéticos señalan que las sanciones podrían alterar rutas de exportación, pero no detener completamente las ventas, debido a compradores activos en Asia.

Los mercados de energía reaccionaron con volatilidad moderada, mientras operadores evalúan si la medida afectará los flujos globales de crudo. La Unión Europea también trabaja en nuevas restricciones al sector energético ruso, con el objetivo de reducir la dependencia del petróleo y gas de ese país.
Desde 2022, tras la invasión rusa a Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea han escalado sanciones contra sectores financieros, militares y energéticos rusos. El petróleo es la mayor fuente de ingresos para el Kremlin, y por ello se ha convertido en el principal objetivo de las sanciones occidentales.
En esta ocasión, el gobierno estadounidense adoptó una postura más agresiva, dirigiéndose directamente a las dos compañías más grandes del sector energético ruso, un paso que hasta ahora había evitado por temor a efectos globales en el suministro.
Estados Unidos evaluará la reacción del mercado y la cooperación de otros países. Si India, China u otros compradores continúan adquiriendo petróleo ruso sin cambios, el impacto de las sanciones podría ser limitado. La Unión Europea analizará medidas adicionales en coordinación con Washington.





