Desde las orillas del arroyo y bajo la sombra de los árboles de pingüica, la política bajó del escritorio y se sentó en el patio. En la comunidad de El Barril, municipio de Badiraguato, se realizó la última asamblea informativa del año, encabezada por el senador Enrique Inzunza Cázarez, en un encuentro que volvió a poner en el centro a las comunidades serranas, esas que históricamente fueron olvidadas y hoy reclaman ser escuchadas.
El punto de reunión fue la casa de Doña Dominga, descrita como una mujer incansable y amable, símbolo de las mujeres de los pueblos que sostienen la vida comunitaria todos los días, sin reflectores ni discursos vacíos. Ahí, a la orilla de la sierra, se compartieron ideas, reflexiones y el balance de un año político marcado por la cercanía con la gente y el trabajo territorial.

El mensaje fue claro y sin rodeos: la Cuarta Transformación no es solo un proyecto de ciudad ni de capitales, también vive en los ranchos, en las comunidades serranas y en los patios donde todavía se conversa de frente. “En todos los ranchos de nuestra tierra hay 4T de la buena y para rato”, fue la consigna que sintetizó el espíritu del encuentro y cerró el año con tono firme y optimista.
La asamblea en El Barril no fue un acto protocolario, sino una muestra del enfoque político que apuesta por escuchar primero a quienes siempre estuvieron al margen. En un contexto donde la política suele alejarse de los territorios más complejos, este cierre de año envía un mensaje potente: la transformación también se construye desde la sierra, con diálogo comunitario, respeto y presencia constante.
Mientras algunos entienden la política como agenda y simulación, en Badiraguato se reafirmó otra lógica: la de caminar la tierra, sentarse a la sombra y hablar con la gente. Porque si la transformación es real, tiene que sentirse también donde antes solo había olvido. Y en El Barril, quedó claro que la 4T no solo llegó: se quedó y va para largo.








