Culiacán, Sinaloa. 15 Enero 2026.- En el plano internacional, las tendencias perfilan en 2026 como un año de crecimiento moderado y de riesgos elevados, el Banco Mundial prevé que el crecimiento global se desacelere de 2.5% en 2025 a 2.3% en 2026, en un entorno donde pesan tensiones geopolíticas y una economía mundial más fragmentada. En ese contexto, las economías compiten por inversión, talento y cadenas de suministro. Quien ofrezca certeza, infraestructura y productividad captará más empleo y más valor.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, proyecta 1.2% de crecimiento del PIB en 2026 para nuestro país, y advierte que las exportaciones pueden verse afectadas por mayores aranceles y generar incertidumbre en el crecimiento.
Además, en la encuesta de expectativas de diciembre de 2025, especialistas consultados por el Banco de México estiman para 2026 un crecimiento anual de 1.15% y una inflación general del 3.88%. Nuestro Estado cuenta con fortalezas reales, pero también vulnerabilidades que no podemos ignorar. De acuerdo con el INEGI, en 2024 el PIB nominal del Estado fue de 708,269 millones de pesos, con una estructura donde las actividades primarias representaron el 11%, las secundarias 17.1% y las terciarias 67.6% del total. Y en el dato más reciente en la suma de los resultados del primer semestre de 2025, según el INEGI, la actividad económica estatal creció 2.8% anual, señaló el diputado Víctor Antonio Corrales Burgueño.
En Comercio Exterior, el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa, CODESIN, documenta que en el primer semestre de 2025 las exportaciones sumaron 2,709 millones de dólares, una variación anual de menos 10.8% frente al mismo periodo de 2024.

Por ello, en el grupo parlamentario del Partido Sinaloense, la diputada Angélica Díaz Quiñones y un servidor, consideramos que el fortalecimiento de la economía estatal en 2026 puede darse a través de una ruta estratégica local. Si las actividades primarias aportan 11% del PIB estatal y el perfil exportador es mayoritariamente agroalimentario, el reto es agregar valor, diversificar y elevar la productividad.
Desde nuestra visión, esta ruta debe considerar los siguientes puntos:
Primero, impulsar una agenda de agroindustria y valor agregado, transformación, empaque, cadena de frío, certificaciones e inocuidad para que el campo capture mayor margen y reduzca vulnerabilidad.
Segundo, acelerar la logística y conectividad, carreteras, nodos de carga y digitalización de trámites para bajar costos y abrir mercados.
Tercero, productividad con seguridad hídrica y energética, priorizando tecnificación de riego y eficiencia.
Cuarto, fortalecer las micro, pequeñas y medianas empresas con financiamiento, capacitación digital y compras públicas con mayor integración de proveedores locales.
Y quinto, diversificar con turismo, servicios y economía del conocimiento, fortaleciendo formalidad, seguridad y estado de derecho con base de confianza.
Compañeras y compañeros, Sinaloa puede lograr que en este 2026 no solo resistamos la incertidumbre, sino que la convirtamos en una oportunidad. Eso requiere coordinación real entre gobierno, sector privado, academia y este congreso para que el crecimiento se traduzca en bienestar y futuro para las familias sinaloenses.


