WASHINGTON. 19 Marzo 2026.- La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, buscó reafirmar su alianza con el presidente Donald Trump el jueves después de que el mandatario estadounidense pareció quejarse esta semana de que Japón estaba entre las naciones que no se sumaron a su llamado para ayudar a proteger el estrecho de Ormuz.
Takaichi, quien se reunió con Trump en la Casa Blanca, le dijo al presidente republicano que Japón se opone al desarrollo del programa nuclear de Irán y apeló al deseo de Trump de ser visto como un pacificador, pese a haber iniciado una guerra por decisión propia con Irán. Por medio de un intérprete, le dijo al mandatario que hay “un entorno de seguridad muy severo” en Oriente Medio y en todo el mundo, pero aseguró : “Incluso en ese contexto, creo firmemente que solo usted, Donald, puede lograr la paz en todo el mundo”.
Ambos líderes se dedicaron palabras cálidas, incluso Trump le dijo a la primera ministra que era una “mujer poderosa y popular”, pero pareció haber cierta tensión mientras enfrentaban preguntas repetidas de los reporteros sobre el apoyo de Japón a la guerra con Irán.
Mientras Trump respondía preguntas de los reporteros durante la comparecencia pública de unos 30 minutos con la primera ministra en el Despacho Oval antes de su reunión a puerta cerrada, se pudo ver a Takaichi mirando su reloj. Luego, Trump hizo un comentario particularmente incómodo — al mencionar el bombardeo japonés a Pearl Harbor en 1941— cuando le preguntaron por qué Estados Unidos no notificó a aliados como Japón antes de los ataques en Irán.
“No se lo dijimos a nadie porque queríamos sorpresa. ¿Quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisaron sobre Pearl Harbor, OK?”, bromeó Trump.
Mientras Trump decía eso, la leve sonrisa de Takaichi pareció desvanecerse y ella levantó las cejas.
Horas antes el jueves, los gobernantes de cinco países europeos y Japón emitieron una declaración conjunta en la que exigen a Irán que ponga fin a sus ataques en el estrecho de Ormuz que obstaculizan la navegación comercial y afirmaron que están dispuestos a contribuir con los “esfuerzos apropiados” para garantizar que las embarcaciones puedan pasar con seguridad por el estrecho, aunque no está claro qué implica eso.
Trump dijo a los reporteros que él y Takaichi hablarían en su reunión sobre el nivel de apoyo de Japón a Estados Unidos en la guerra con Irán, y afirmó: “De verdad están dando un paso al frente”. No ofreció detalles.
Más tarde dijo que gran parte del petróleo del que depende Japón pasa por el estrecho de Ormuz y señaló: “Así que esa es una gran razón para dar un paso al frente”. También mencionó el gasto de Estados Unidos en Japón y la cantidad de tropas estacionadas allí.
“Espero que Japón dé un paso al frente, ya saben, porque tenemos ese tipo de relación”, manifestó Trump.
Después de reunirse con Trump, Takaichi dijo a los reporteros que está de acuerdo en que garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz era de suma importancia, pero le dio a una explicación detallada de las acciones que Japón puede y no puede tomar de acuerdo con sus leyes.
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La reunión de Takaichi en la Casa Blanca, seguida de una cena la noche del jueves, se suponía que le daría a la nueva primera ministra una oportunidad inmejorable de captar la atención de Trump antes del viaje del mandatario a China.
Pero ahora, la guerra en Irán y el llamado fallido de Trump para que Japón y otras naciones ayuden a proteger el vital estrecho de Ormuz han hecho que el viaje a China se retrase. Trump se había quejado repetidamente ante las cámaras y en internet de que aliados de Estados Unidos, incluido Japón, rechazaron su solicitud de ayudar a resguardar la vía marítima crucial para el transporte de petróleo y gas. Más tarde declaró que esa ayuda no era necesaria, pero hizo otros comentarios que indicaban que aún esperaba ayuda.


