Por Michell Corona
Las solemnes fiestas patronales en México y América latina son el reflejo indiscutible del sincretismo que se arraigo en las venas profundas de las regiones mesoamericanas, más allá de un escenario de fiesta y convivencia suele enmarcarse un factor de historia viviente, así como de tradición que se transmite año tras año “La palabra tradición proviene del vocablo latín traditio, y del verbo tradere, que significa entregar o transmitir. Las tradiciones son costumbres con raíces socioculturales particulares, que se apoyan en antecedentes históricos y son transmitidos de generación en generación.” (Ramírez, 2019)
Es precisamente esto lo que vuelve a las fiestas patronales un elemento fundamental para entender el estilo de vida que se adaptó en el México cultural de hoy en día, los santos patronos encomendados a cada pueblo se encargaron de forjar y reforzar la identidad novohispana, pues aunque la religión católica es el eje central de dichas tradiciones, modismos y costumbres prehispánicas lograron adaptarse a dicho cambio que se implantó, un ejemplo de lo anterior son los sistemas de poder comunales, quienes ingresaron de manera permanente a la logística de las fiestas patronales a través de los mayordomos pues para dicha organización está funge como mediador del ingreso económico a modo de ser redistribuido a su propia comunidad, Olivares 2014 explica “ tal mecanismo impedía que un sector pequeño del pueblo acumulara dinero, pues los gastos en banquetes ceremoniales y festejos redistribuía la riqueza mediante el patrocinio de la fiesta.
El beneficio de los festejos al redistribuir la riqueza era fomentar la simetría económica en las comunidades. Por ello solo aquellas personas que habían tenido algún éxito económico podrían asumir los cargos.” (Pág. 53)
Aunque la esencia principal de las fiestas patronales inició hasta como un mecanismo económico local, actualmente el papel que representa en cada rincón de México va más allá de estructuras socioculturales, es la propia identidad de cada localidad enmarcada en el México prehispánico y virreinal, una cicatriz que más allá de seguir abierta particularmente en estos casos se cierra para un fin específico, recordando dos riquezas culturales que se encuentran una fecha al año de acuerdo a la región de México en donde se habite.
De este modo al finalizar las misas católicas, se puede observar a danzantes con vestimenta prehispánica ofreciendo bailes al santo o santa patrona, una cosmovisión ritualística que a pesar de los cambios se mantiene viva, ahora como instrumento de una identidad repleta de sincretismo, amor y cultura.
Ramirez Baby Yousi (2019): “Las fiestas patronales: apuntes para su estudio”,
Revista Caribeña de Ciencias Sociales.
Ortega Olivares Mario (2014) “MAYORDOMÍAS Y FIESTAS PATRONALES EN
LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE SANTA ANA TLACOTENCO Y SANTIAGO
TZAPOTITLAN, NAHUAS DEL DISTRITO FEDERAL, MÉXICO” Diálogo Andino


