En medio de la cumbre progresista celebrada en Barcelona, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció públicamente el papel del presidente español Pedro Sánchez al destacar que logró reunir a líderes internacionales clave, incluida la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
“Pedro logró un hecho extraordinario. Vino la presidenta de México”, expresó Lula tras la reunión, subrayando el peso político que tiene la presencia mexicana en este tipo de foros internacionales y el crecimiento del bloque progresista a nivel global.
El encuentro forma parte de una serie de cumbres realizadas en Barcelona, donde líderes de América Latina y Europa se reunieron para discutir temas como democracia, desigualdad, paz internacional y el avance de la ultraderecha.
La participación de Sheinbaum marca un momento relevante: es la primera vez en años que la Presidencia de México retoma presencia activa en este tipo de espacios en España, en un contexto de reconfiguración de alianzas internacionales entre gobiernos de izquierda.
En la cumbre también estuvieron presentes figuras como el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y otros líderes progresistas, en un intento por construir un bloque político global que funcione como contrapeso a las corrientes conservadoras y al nuevo escenario geopolítico internacional.
Más allá del gesto diplomático, el mensaje de Lula deja ver algo más profundo: la consolidación de una alianza política entre América Latina y Europa, donde México comienza a jugar un papel más visible dentro del mapa progresista internacional.


