Por Michelle Corona
Las redes sociales y el estímulo que generan en el sistema nervioso está repleto de mensajes que suavizan problemáticas, mientras que al mismo tiempo se vende entretenimiento, la anestesia social desemboca una calma ante injusticias que impiden movilización, las horas ante las pantallas mantienen al ser humano dormido de la propia realidad de su entorno, tan solo en 2022 el INEGI a través de la Encuesta Nacional Sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información En los Hogares (ENDUTIH), expuso “en 2022, había 93.1 millones de personas usuarias de internet, lo que representó 78.6 % de la población de 6 años o más.
El aumento fue de 3.0 puntos porcentuales respecto a 2021 (75.6 %).” (INEGI, 2023).
Con ello las cifras exponen la cruda realidad que atraviesa la sociedad, un mundo digitalizado y saturado de todo tipo de contenido que impide procesar información, de este modo se presentan noticias trágicas de otros continentes así como de nuestro país, al mismo tiempo que se presenta contenido de “entretenimiento”.
El ser humano es creativo por naturaleza, sin embargo, cada vez se reduce el nivel de creatividad al no permitir un solo minuto de reflexión, pero permitiendo el consumo de contenido por horas en las pantallas, cada vez el dilema del sujeto y poder se traslada a las nuevas formas de llegar a las masas, esto a través de retóricas, contenido o discursos.
Este nuevo paradigma se convierte en el mismo eje articulador que mantiene el poder en unos cuantos, mientras se vende la idea de libre albedrío de nuestro propio tiempo a través de lo que se considere como acción autónoma Dreyfus y Foucault (1982) describen “En cambio el poder actúa sobre las acciones de los otros: una acción sobre otra acción, en aquellas acciones existentes o en aquellas que pueden generarse en el presente o en el futuro.” (Pág.15)
Este cambio de relación sujeto-poder renueva la dominación que únicamente permanecía en instituciones o gobiernos, es decir; lo adhiere como un nuevo instrumento aún más peligroso en el que se suman consecuencias biológicas que tarde o temprano cobrarán factura en el sujeto.
Sin embargo, el efecto temprano de dicha anestesia social radica en la poca empatía que se está produciendo ante la cantidad de injusticias sociales cambiantes cada minuto, mientras se desliza un reel tras otro, por ello la normalización de tragedias forma parte del día a día intentando desviar la inminente crisis social que se vive.
Ante el nuevo mundo digital solo queda un acto de valentía como sujeto individual y en comunidad, tomar 5 minutos para observar el entorno, respirar y reflexionar, la decisión radica entre lo que se vende como entretenimiento y lo que es la realidad, aunque el poder cambie de amo cuestionar siempre puede eliminar la anestesia social.
Dreyfus H. y Foucault M. (1982). “Michel Foucault: Mas allá del estructuralismo y la hermenéutica” critical inquiry.Instituto Nacional de Estadística y Geografía.(2023). Encuesta Nacional Sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías De la Información En los Hogares. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2023/ENDUTIH/ENDU
TIH_22.doc


