08 Junio 2026.- El término warlord (señor de la guerra) se utilizaba comúnmente en la década de 1990 en relación con las guerras civiles en Liberia, Afganistán y Somalia. Se refería a actores que libraban guerras para promover sus propios intereses y aceptaban la erosión de los Estados como consecuencia. El Informe sobre la Paz de 2026, realizado por investigadores alemanes, aborda el resurgimiento de estos actores en el siglo XXI.
Putin, Trump y Netanyahu como “nuevos señores de la guerra”
“Los nuevos señores de la guerra están socavando el orden internacional”, dijo Conrad Schetter, del Centro Internacional de Estudios de Conflictos de Bonn (BICCC), al presentar el informe en Berlín, este lunes (8.06.2026), junto con otros tres institutos. El investigador de conflictos mencionó a varias figuras, entre ellas, al presidente ruso, Vladimir Putin, al presidente estadounidense, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
En esencia, los acusó a ellos y a otros líderes políticos de lo mismo: “El uso de la fuerza militar es su medio predilecto para lograr sus intereses. No les importa el derecho internacional”. Ursula Schröder, del Instituto de Investigación para la Paz y la Política de Seguridad de la Universidad de Hamburgo (IFSH), precisó, refiriéndose al trío formado por Putin, Trump y Netanyahu, además de otros líderes: “No queremos establecer comparaciones, pero vemos patrones”.
La violencia como medio habitual para hacer política
Según los autores de este Informe sobre la Paz 2026, el patrón que define esta tendencia es el resurgimiento del uso de la violencia como una “herramienta política habitual”. Esto también constituye un intento de “restringir la soberanía política de otros Estados”. En última instancia, se trata de obtener beneficios y expandir el poder.
Menos cooperación para el desarrollo y ayuda humanitaria
Por ello, ya en el título del estudio se menciona a los señores de la guerra. Estos están alimentando el colapso del orden internacional, lamenta Nicole Deitelhoff, del Instituto Leibniz para la Investigación de la Paz y los Conflictos, en Fráncfort del Meno, en referencia, principalmente, a las Naciones Unidas (ONU).
La experta espera un mayor compromiso por parte de Alemania y Europa para frenar esta tendencia: “Les instamos a que busquen socios para mantener los marcos regulatorios”, señala. Deitelhoff y los demás expertos creen que los recortes financieros a la cooperación para el desarrollo y la ayuda humanitaria son un enfoque erróneo. Tales retiradas exacerban la dinámica de la crisis, afirman en su declaración conjunta.
Más hambre, más enfermedades, más delincuencia
Las consecuencias concretas de dichos recortes son múltiples: más crisis alimentarias y hambrunas, y la propagación de enfermedades infecciosas potencialmente mortales, como el ébola. Además, indica la declaración: “La disminución de la ayuda va de la mano con el drástico aumento de la delincuencia y los conflictos armados, por ejemplo en Haití, el Congo o Sudán del Sur”.
Por eso, los investigadores especializados en conflictos instan a Alemania a revertir sus recortes en la ayuda al desarrollo. Esto podría contrarrestar las acciones arbitrarias de los nuevos señores de la guerra. Su llamamiento va acompañado de una advertencia: “Cuando la ayuda al desarrollo solo sirve para disuadir la migración o asegurar materias primas, pierde su propósito de promover la paz”.


