El Zoologico.

Leticia Guadalupe Peraza VEga

Por Leticia Peraza Vega

Un zoológico es un espacio donde distintos animales, con naturalezas, instintos, jerarquías y capacidades diferentes, son colocados dentro de un mismo sistema de límites, reglas y relaciones. La sociedad —y particularmente la política— puede observarse de manera semejante: distintos individuos y grupos, movidos por intereses, ambiciones, miedos, alianzas y necesidades, conviven dentro de estructuras de poder.

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Cada especie tiene una naturaleza diferente, no podemos pedirle al león que se comporte como oveja, ni a la oveja que se comporte como león. Pero todos están dentro de una estructura: hay límites, territorios, reglas, cuidadores, jerarquías y espectadores. Esto tiene una enorme semejanza con la sociedad.

En ese sentido, el zoológico no elimina la naturaleza del animal, solamente la administra. El león sigue siendo león aunque esté detrás de una reja. El político sigue teniendo ambición aunque esté dentro de una institución. El ciudadano sigue teniendo intereses aunque viva dentro de un Estado. La ley no necesariamente transforma la naturaleza humana; la contiene, la orienta y establece consecuencias para ella.

Sin embargo, tenemos que preguntarnos quien tiene el verdadero poder en el zoológico, ¿quién pone las jaulas?

Cuando observamos un zoológico, normalmente pensamos que los animales son los protagonistas. Pero existe otra pregunta: ¿quién diseñó el zoológico? Y sobre todo qué criterios se utilizan para determinar en dónde va cada animal. Es necesario observar el espacio en donde los animales interactúan. El animal podría representar al actor político y el zoológico el sistema institucional.

Hablemos de la jaula como símbolo jurídico. Una jaula limita al animal, pero también puede protegerlo. La reja impide que el león salga a atacar, pero también impide que alguien entre y lo mate. Por lo tanto, el límite puede ser simultáneamente restricción y protección. La ley limita pero también protege. El zoológico puede ser simplemente una sociedad donde el más fuerte tiene mayor libertad para imponer su voluntad al más débil.

En una sociedad donde las leyes son el arquitecto de las jaulas sociales, debemos cuidar que ésta no se convierta en una prisión. La función ideal del Derecho sería construir límites suficientemente fuertes para contener la violencia y suficientemente amplios para permitir la libertad, pero realmente hasta en los zoológicos debe haber legitimidad, porque nadie puede ejercer poder si tu manada ya no te reconoce en tu propio hábitat.

No olvidemos entonces que el animal actúa por naturaleza; en cambio, el ser humano puede actuar contra su naturaleza mediante conciencia, ética y ley. Y ahí está precisamente la grandeza y el peligro de la política, esperando que no se convierta en un zoológico de pasiones humanas y se brinde un mal espectáculo a los espectadores.

Leticia Peraza Vega
Columnista
Leticia Vega Peraza es Maestra en en Derecho Constitucional y Amparo.

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