Por Ismael Inzunza Sosa
Las elecciones intermedias [o “midterms” como le llaman a las elecciones de medio mandato en el sistema político estadunidense] de este segundo trumpismo convocaron a alrededor de 250 millones de votantes para renovar 435 espacios en el congreso federal, 35 escaños en el senado y 36 gobiernos estatales.
No es la magnitud del proceso lo que lo hace interesante, sino el momento histórico que vive ese país en cuanto a su economía, su debate público, su agenda migratoria, su crisis de consumo de drogas y sus acciones militares en Oriente Medio y en América Latina.
La interpretación de este proceso no debe reducirse a una connotación electoral o de poder, solamente; sino más bien a estar atentos a los comportamientos institucionales, militares, legislativos, sociales ante un nuevo reacomodo de fuerzas al interior de las cámaras y las gubernaturas, mismo que habrán de tener impacto global, por tratarse de los Estados Unidos de América.
Tampoco es novedad que el partido del Presidente pierda los comicios intermedios. Solamente 3 mandatarios han logrado ganar escaños: Rooselvet en 1934, Bill Clinton en 1998 y Bush hijo en el 2002. Pero hoy si toma relevancia especial, no por la lectura que puede dársele, sino por el contexto bajo el que Trump ejerce su poder al interior y al exterior de sus fronteras.
Puntos a destacar.
Lo que sí son sorpresas son los triunfos demócratas en Texas (bastión histórico republicano) que pone a James Talarico en el Senado y también pone a Gina Hinojosa como la primera gobernadora hispana de ese significativo estado. Nuevo México también es noticia por el triunfo de la demócrata Deb Haaland como gobernadora, cuya ascendencia es nativa-indígena. También ha sonado muchísimo en los medios el triunfo de Christopher Pappas como senador por Nuevo Hampshire, quien marca pauta como el primer político abiertamente gay en ocupar un espacio en el Senado de los Estados Unidos.
Otro bastión rojo/republicano ha sido el estado de Maine, donde estos pierden la representación en el Senado ante el sindicalista demócrata Troy Jackson, quien vence a la Senadora [aún] Susan Collins, quien ocupa el escaño de manera ininterrumpida desde 1997 y hoy, los votantes le niegan el refrendo. Keisha Lance Bottoms rompió con el dominio republicano en Georgia y será la primera gobernadora afroestadounidense en el estado.
El discurso de Becerra, sus interpretaciones y posibles significados.
Y así, la jornada del 3 de noviembre ha sido aleccionadora para el régimen pero hay algo especial que ha despertado reacciones: el primer discurso de Xavier Becerra, el demócrata que gana la elección a la gubernatura de California [estado ya gobernado por ese partido], el principal motor económico de los Estados Unidos. Se trata del primer gobernador hijo de migrantes mexicanos.
Becerra ha sido congresista en el estado, fue Secretario de Salud durante el mandato de Joe Biden, y también Fiscal General en el estado de California.
“¡Qué gran noche para ser californiano, qué gran noche para ser estadounidense, qué gran noche para ser hijo de inmigrantes!” Así inició su intervención desde Sacramento, la capital California, donde destacó, cada vez que pudo hacerlo, el orgullo migrante y de la clase trabajadora.
Fue enfático en sus padres y su historia. “La era Becerra comenzó en los años 50 cuando Manuel y María Teresa vinieron a California con 12 dólares en el bolsillo. Un trabajador de la construcción y una oficinista ahorraron cada centavo para vivir su sueño”. “¡Gracias, mamá!”
Fue sobrio pero también eufórico en algunos lapsos frente a su auditorio: “Yo no vine a hacer historia, vengo a marcar una diferencia”.
Se comprometió a gobernar para todos los sectores y destacó que la pluralidad y diversidad de California es la gran fortaleza del estado. Dedicó su victoria a los agricultores, bomberos, maestros, comerciantes y obreros de los sindicatos.
Reconoció la compleja realidad financiera y económica, algo que en su campaña fue pilar en los discursos.
Es importante darle el justo significado a sus palabras, sin embargo en América Latina [especialmente en México] no debemos nublarnos por la euforia de su triunfo. Estados Unidos siempre ha sido Estados Unidos. La impredecibilidad del régimen del Presidente Trump le da un toque de suspenso al futuro inmediato y a las reacciones que desencadenarían los resultados electorales.
Rumbo al Congreso y arrasando.
Dos escaños con un amplio margen de ventaja a la Cámara de Representantes. Se trata de la reelección de la demócrata Ilhan Omar, una mujer que ha sido portavoz de los musulmanes y de los migrantes. Nacida en Somalia y referente de la diversidad étnica en el sistema político americano, arrasa en un distrito de 700,000 habitantes en Minnesota. El otro caso de victoria con amplio margen es el del texano Bobby Pulido que encabezó la candidatura del Partido Demócrata en el Distrito 15 de Texas.
El cantante es un símbolo de la comunidad hispana y obtuvo un amplio apoyo de sectores latinos en las últimas semanas. El pasado 25 de octubre fue acompañado en un mitin por Los Tigres del Norte ante más de 10,000 personas en Weslaco, Texas.
La efervescencia musulmana.
La contundente reelección de Ilhan Omar a la Cámara de Representantes, el actual [y muy peculiar] mandato de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York, así como el triunfo de Abdul El-Sayed (hijo de migrantes egipcios) como representante de Michigan en el Senado, exhiben un representativo crecimiento de estos sectores en los espacios políticos de los Estados Unidos, mientras este país no tiene la mejor de las relaciones con el mundo musulmán y algunos países árabes.
México y la cabeza fría.
La Presidenta Claudia Sheinbaum no debe ser (y no creo que lo sea) sensacionalista con los resultados intermedios en Estados Unidos. Lidiar con la política migratoria, de seguridad y económica-arancelaria del Presidente Trump ha sido una montaña rusa que, a pesar de los pronósticos, sigue caminando.
La política de cooperación y no subordinación, así como la de cabeza fría (mencionada por ella en las mañaneras) deberá seguir siendo una máxime en la relación bilateral con el vecino del norte.
Aún con esta victoria demócrata en las “midterms”, la diplomacia debe ser quirúrgica, independientemente si el quirófano tiene luces rojas o azules.


