Por Michell Corona
Como episodio negro de México, 1968 y 1971 son un fuerte recordatorio para la advertencia de la concentración de poder en unos cuantos, la historia debe servir para comprender nuestro propio presente, para dicha época la sociedad atravesaba por injusticias de índole social, y como es habitual tristemente en toda América latina, los estudiantes son los primeros en cuestionarse, accionar y exigir, por ello como mancha negra incrustada en la bandera nacional tenemos el 2 de octubre de 1968.
La desaparición de estudiantes, profesores, padres de familia, etc. Que, bajo el ideal utópico de alcanzar una nación justa para todos, fueron trágicamente reprimidos por el Estado, sin embargo, para mala suerte de los mexicanos este no sería el primer ni último episodio, el 10 de junio de 1971 suscitaría el denominado “Halconazo” otro recordatorio de que el Estado es capaz de cualquier acción con tal de mantener el poder, y del mismo modo podríamos seguir la lista.
Para poca sorpresa de muchos pareciera que en México estos acontecimientos ya no suceden, sin embargo esta herida aún no ha logrado cerrar por completo, las constantes desapariciones a ambientalistas, activistas o a todo aquel que alce la voz en contra de las fallas del sistema aún persiste, únicamente que cambio de época, tan solo en 2025 amnistia internacional reportó lo siguiente “El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) contabiliza 128,059 personas desaparecidas y no localizadas a finales de marzo de 2025.” (Pág. 10)
La impresión que pudieran causar dichos números pudiera quedarse en números, a pesar de ello y como herida latente en el país, la memoria histórica recuerda un ejemplar aún más duro, el sistema opera como blindaje para la comodidad de unos cuantos tal y como históricamente ha sucumbido al país, por ello parte de la responsabilidad está en frenar aquellas concentraciones de poder, si bien es cierto el paisaje de un país más justo se pinta de utopía también la historia recuerda que grandes cambios han venido de la resistencia y exigencia de la sociedad que es mayoría, incomodar así como cuestionar a quienes concentran el poder resulta una realidad peligrosa, pero también una responsabilidad cívica de supervivencia en episodios negros.
Darles difusión a los colectivos de madres buscadoras, ambientalistas etc. marca una pauta para dar visibilidad a la cruda realidad que la nación atraviesa.
En relación a lo expuesto, el análisis recae en la experiencia donde dar más poder al poder es colocar una soga de libertad a la sociedad misma, reflexionar sobre el presente y las circunstancias políticas que se tienen alrededor funciona para mantener la memoria histórica viva y como herramienta para no repetir lo mismo.
Referencias Amnistía Internacional (2025) Desaparecer otra vez. Amnesty international


