Por Adrián Espinosa.
Se puede abordar desde varias perspectivas la ya no tan nueva serie de Netflix: DAHMER. Como ya todos saben, Jeffrey Dahmer fue un asesino serial de origen estadounidense (sorpresa) que asesinó a más de 15 personas entre 1978 y 1991, año en que fue encarcelado. Como menciono, se puede abordar desde varias perspectivas: la fotográfica, la del sistema de justicia estadounidense, la de las familias de las víctimas, la del propio perpetrador – su familia o desde un punto de vista verídico.
En términos generales considero que la serie es muy atrapante, ya que desde el primer momento te toma y no te suelta hasta el último capitulo. Los encuadres, movimientos de cámara y las tomas de detalle también son tópicos que me gustaría destacar, ya que la serie hace mucho énfasis en detallar el entorno en el que vivía Dahmer y sus propias circunstancias, ni hablar de las actuaciones, sobretodo la del protagonista, que es sensacional desde la primera aparición y hasta la última escena.

Sin embargo, el propósito de este escrito es hacer énfasis en uno de los temas centrales de la trama: la negligencia del sistema de justicia estadounidense y más específicamente de la policía. Para empezar, fueron 2 oficiales quienes regresaron a una de las víctimas de Dahmer al departamento de este, un chico de 14 años originario de Laos (Asia) que había logrado escapar en una distracción del asesino.
En varias escenas se hace mucho énfasis en la negligencia de la policía estadounidense, más específicamente con las frecuentes llamadas de la vecina de el conocido como “Carnicero de Milwaukee”, quien fue menospreciada, ignorada y vilipendiada en múltiples ocasiones por la policía de aquella localidad del Estado de Wisconsin, casi frontera con Canadá.
No solamente la valiente señora Cleveland ejerció presión sobre la policía, también una de las víctimas que alcanzó a escapar acudió con la institución policial, siendo también ignorado. Recordemos que, coincidencia o no, muchas de las víctimas de JD fueron de origen afroamericano o no-estadounidense; el tema del racismo es el que me gustaría ahondar.
No pretendo decir que los realizadores de la serie hicieron o no una crítica sobre el asunto del racismo por la forma en que abordaron el tema, sino revisar algunos diálogos de la serie que nos podrían indicar para donde se inclina el asunto. Por ejemplo, el juez de uno de los juicios que tuvo Dahmer, le comenta que “no eres el tipo de persona que comete este tipo de delitos” hasta le reduce su sentencia y se muestra empático- considerado con él.


Quiero pensar que todo fue intencional y en realidad es una crítica al racismo estructural que se vive en Estados Unidos, si es así, felicitaciones a los realizadores, porque recordemos que la brutalidad policial, la supremacía blanca y la división han sido asuntos que no han podido erradicar por más que lleguen políticos del Partido Demócrata con la bandera del progresismo y la protección a las minorías.
En ningún momento la serie establece que Dahmer era racista, xenofóbico o similares (a pesar de que sus víctimas eran afroamericanas o asiáticas), creo que hicieron bien porque se hubieran metido en asuntos delicados. Es importante y necesario señalar la distinción con que se trata a la gente blanca (casi todos los asesinos seriales de EEUU son caucásicos) y a la gente de descendencia africana porque a lo largo de la historia los tratos, sentencias y asuntos legales de los juzgados blancos han sido mucho más ligeros, comprensivos y displicentes que los de los afroamericanos, quienes han recibido condenas mucho más severas, ni mencionar los casos de brutalidad policial, véase George Floyd.
Me parece que la serie acierta en 3 temas: respecto a las víctimas, storytelling y crítica al sistema de justicia de EEUU. Es particularmente conmovedora la escena en que los familiares de las víctimas se paran en el estrado, unos de una manera más tranquila y otros rebosando de odio y resentimiento justificado. Creo que también aciertan en no elaborar juicios personales sobre Dahmer: es decir, ni lo glorifican ni lo satanizan, mucho menos lo romantizan (esto hubiera sido un grave error) en cambio lo que hacen es tratarlo como otro ser humano más, con sus virtudes y sus defectos.
DAHMER es estéticamente impecable, además de contar con un OST que acompaña hipnóticamente a la trama. La paleta de colores recuerda un poco a Dario Argento con Suspiria (1977) haciendo énfasis en colores como el rojo, el azul o el negro, cuya aportación es muy favorable para agregar un toque de dramatismo del cual la serie no podría prescindir.




