Por Adrián Espinosa.
El sentimiento anti-argentino está a la orden del día, ya que muchos mexicanos caen en clichés y estereotipos cuando piensan en la personalidad del argentino, es recurrente que siempre los tachen de engreídos, indolentes, orgullosos, vanidosos, etc. Por supuesto que hablo por lo que yo he visto, leído y experimentado, en dicha experiencia constato que no me he encontrado con nada de lo mencionado sino todo lo contrario: personas atentas, serviciales, cultas, ocurrentes, perspicaces, intelectuales y empáticas.
El comentario viene por opiniones que se pueden leer en Redes Sociales, donde los mexicanos le desean el mal al Seleccionado Argentino, que porque han eliminado a México de mundiales en más de 1 ocasión, que porque les caen mal, que porque quieren verlo fracasar a Messi, que porque algunos argentinos son racistas (esta es la única razón argumentada que he visto, debatible, sobretodo) en general en el país azteca no se ve con buenos ojos lo que venga de aquel país del Cono Sur.
Aunque es curioso, porque México y Argentina tienen historias similares: ambas naciones han sido atravesadas por tragedias, por sangre y desapariciones por parte del estado, por el militarismo de los 60’s y 70’s. etc. Si acá en México tenemos la historia de Ayotzinapa y el crimen de estado, en Argentina está la dictadura de Videla con todo lo que ello implicó: desapariciones de civiles y la posterior creación de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo.

Por si fuera poco, México recibió de 1976 a 1983 a los exiliados argentinos que huían de la dictadura de Jorge Rafael Videla, muchos de ellos intelectuales, artistas, escritores, mismos que llegaron a nutrir a nuestro país con sus interesantes aportaciones, blandiendo orgullosos su argenmexicanidad. Los 2 país no solo están unidos por la tragedia sino también por alegrías; además de ser países que comparten el mismo idioma.
Ante todo somos latinoamericanos, por más que algunos argentinos más apegados a un malentendido eurocentrismo se piensen a si mismos como europeos (¿italianos?) debido a la influencia provocada por las olas de migración del Viejo Continente: llegaron personas de Italia, Inglaterra, Alemania, España, Dinamarca… y es que entre 1860 y 1930 arribaron a la Argentina alrededor de seis millones de europeos, la mitad de ellos se establecieron de forma definitiva en el país.
Es jueves 14 de Diciembre en el momento en el que escribo esto, cuando este texto vea la luz todavía no se sabrá el resultado de la final Argentina vs Francia, en la que el autor espera que La Escaloneta se quede con la Copa del Mundo. ¿Las razones? Un sinfín, pues aquel país siempre me ha parecido muy agradable, siempre me maravillo por sus palabras, sus modismos, sus inflexiones del lenguaje, por sus costumbres, su arte y su cultura literaria, pero sobre todas las cosas, el autor quiere el triunfo argentino por Messi.
Por el ser humano, no tanto por el futbolista.. y es que si el futbolista es extraordinario, el ser humano lo es aún más: un individuo que siempre ha sido cauto, mesurado, empático con los hinchas, nunca niega un autografo, coherente al declarar, nunca se mete en problemas ni en polémicas baratas.. salvo en estos últimos días cuando decidió abrazar una faceta más maradoniana con el ya viral: “¿qué mirás bobo? ¡andá para allá!”a pesar de esto el rosarino siempre ha preferido el perfil bajo, a diferencia de lo que era Diego, su contraparte y hasta cierto punto, su Némesis.
Nunca he puesto un pie en el país albiceleste, aunque lo he visto en mis sueños, quiero que ganen el Mundial por Maradona, porque nos enseñó que la pelota no se manche, por Gardel, que no se sabe si nació en Argentina o en Francia o si es un simbolo uruguayo o argentino, por Borges, que siguió creando mundos de fantasía a pesar de la ceguera, por Cerati que nos enseñó que poder decir adiós es crecer, por el chimichurri, el fernet y el dulce de leche; de no ser así: no llores por mi, Argentina.



