Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo hecha por el INEGI, al 31 de marzo de 2023 hay cerca de 1.6 millones de personas desocupadas, es decir, personas que no han trabajado siquiera una hora remunerada, pero que están dispuestos a hacerlo y han hecho actividades de búsqueda de empleo. Llama la atención que de esta cifra, el 34.4% corresponde a los jóvenes entre 15 y 24 años de edad, la edad de recién egresados de secundaria, preparatoria y universidad, algo alarmante considerando que la tendencia a que haya más egresados de preparatoria y universidad va a la alza.
Hasta ahora las cifras no sobresalen demasiado, pero de acuerdo con un reporte del Observatorio del Trabajo Digno, de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza de febrero de este año, menciona que las estadísticas oficiales no contemplan a la población activa que no ha realizado labores de búsqueda de empleo, supuestamente porque no se sienten capaces de obtener uno, que son unos 5.4 millones de personas. Si se contempla esta cifra llegamos a una tasa de desempleo de 11%, una cifra verdaderamente alarmante.
No me da orgullo decirlo, pero soy parte de esa población desocupada como dice el INEGI. Constantemente busco trabajo, y busco tips para encontrarlo. También he tratado de hablar con amigos, profesores y familiares para encontrar trabajo, pero no he tenido éxito. Poco se habla de que buscar trabajo se puede volver un trabajo en si, menos del desgaste mental que uno puede generarse por tratar de encontrar un empleo, ya no digamos uno bien remunerado, solo un trabajo que aplique para lo que estudiamos.

.
Entrevista tras entrevista jóvenes como yo se enfrentan a un gran obstáculo: “no tienes experiencia”. Es cierto que no tenemos experiencia, pero también tenemos muchas ganas de salir adelante, tenemos ambiciones que nos empujan a llegar más alto, de aprender y adaptarnos, algo que se ve que les falta a muchos trabajadores y funcionarios públicos, que solo van a calentar la silla y esperar que les paguen.
Es poco alentador también hablar con amigos y que estén en la misma situación. Amigos que como yo van para un año de egresados sin encontrar un trabajo estable, que no han tenido un trabajo bien remunerado o uno que tenga que ver con sus carreras. Muchas veces nos gana la desesperación y terminamos aceptando condiciones desventajosas, cuando tenemos derecho a tener un trabajo digno.
Y estoy seguro que tarde o temprano llegará una oportunidad, pero es frustrante ver cómo hay personas que encontraron un puesto bueno en una empresa o en gobierno, algunos mereciendolo y otros no tanto, mientras otros se quedan estancados.
Las causas del desempleo son variadas: tanto falta de demanda de la profesión estudiada como la sobreoferta de profesionistas, sueldos malísimos que no incentivan a emplearse, falta de cualidades o dominio de habilidades y el predominio del empleo informal que no ofrece prestaciones de ley.
La intención de este espacio no es precisamente la de quejarme por mi situación, más bien es la de levantar la voz por todos los que atravesamos por estas circunstancias, y pedir que se nos escuche. Nosotros estamos dispuestos a ofrecer lo mejor de nosotros, todo nuestro conocimiento, nuestras capacidades y nuestro tiempo y esfuerzo, solo pedimos una oportunidad de demostrarlo. Ustedes que ahora están demandando fuerza laboral empezaron por algo, denle la oportunidad a alguien más de hacerlo como ustedes lo hicieron.


