Por Jacqueline Trujillo.
Se dice que las nuevas generaciones la tienen más fácil, con el acceso a internet y la globalización vivir es más sencillo, por no hablar de las comodidades que nos ofrecen para poder llevar una vida sin tener que salir de casa.
Sin embargo, todo tiene su lado negativo, pues cada vez nos enfrentamos a problemáticas que antes eran insignificantes o simplemente no existían y con el pasar de los años han tomado tal relevancia que hoy en día es una preocupación con la cual los jóvenes tenemos que vivir constantemente.
Antes, estudiar una carrera universitaria era todo un lujo y un privilegio, posteriormente una necesidad, para poder tener un futuro y actualmente existen opiniones divididas, por un lado, están las personas que piensan que tu futuro mejora si tienes un título universitario y por la otra tangente tenemos personas que no ven esto como necesario, al tener casos de éxito de personas que han logrado mucho sin tener una carrera.
No obstante, debemos recordar que estos casos de éxito son casos aislados, en las cuales el destino, la suerte o un conjunto de casualidades y situaciones idóneas lograron que fuera posible.
La competencia laboral es cada vez más demandante y los trabajos a penas y cuentan con un salario mínimo y ni hablar de las prestaciones que dejan mucho a desear. En una generación que ya no tendrá jubilación ni pensión, el tener que buscar un trabajo bien remunerado es una necesidad.
Más aún, en una sociedad en la que a duras penas y tenemos una escasa, por no decir, una nula educación financiera, temas que deberíamos tener como materias de gran impacto en nuestra educación básica, son dejadas al aire y se espera que aprendamos por nuestra cuenta, a base de pruebas y errores, que solo nos afectan más y generan una enorme carga como lo son las deudas.

Es triste saber que situaciones como estás son motivos de burlas y chistes, pues es algo que nos caracteriza como mexicanos, el tener humor ante problemáticas muy graves de las cuales deberían de ser temas de relevancia y por los cuales deberíamos de estar luchando para asegurar un futuro, por lo menos estable económicamente.
México es un país de obra barata, puesto que para las grandes empresas internacionales es más rentable producir aquí mismo por un costo menor, teniendo condiciones deplorables para los trabajadores que reciben el salario mínimo y todo bajo un velo de que esto ayuda económicamente al país, al generar empleos.
Es irónico que el nuevo sueño de la juventud sea poder tener el dinero suficiente para poder llegar a fin de mes, tener una canasta básica y poder cubrir las necesidades como lo son pagar los servicios de agua, luz y e internet; en vez de que sean sueños más grandes como comprar una casa, un carro o hasta formar una familia, que seamos realistas, todo eso sería un privilegio para muchos sin tener que terminar endeudados.
Otra cosa que destacar es como todo esto está ligado directamente con el bienestar psicológico de las nuevas generaciones, que tienen que salir al mundo y enfrentarse con un futuro desalentador y lleno de preocupaciones para sobrevivir, en un mundo donde las enfermedades mentales abundan y el miedo de crecer y tener que enfrentarse con la realidad es uno de los mayores miedos.
Debemos de pelear por nuestros derechos, buscar lo mejor para nuestro futuro, como jóvenes, no solo tenemos que cargar con el peso de ser el presente, si no, también el futuro del país y lidiar con los errores que generaciones pasadas han cometido. Si nosotros somos los que construimos y marcamos el rumbo, deberíamos decidir nosotros como queremos que sean las cosas sin esperar a que nadie más nos venga a decir que hacer y sobre todo debemos de luchar para que se nos haga escuchar y así hacer el verdadero cambio social.

