El calor y el conflicto.

Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra

Estas semanas el país ha sido duramente castigado por el calor de la temporada, sintiendo temperaturas de más de 45° en el norte del país, incluído Sinaloa. En esta temporada se recomienda a todos que se resguarden en lugares frescos y bajo techo, en la medida de lo posible no salir a exponerse al sol de las 11 AM a las 4 pm, usar bloqueador solar a todas horas y estar bien hidratados para evitar insolación y golpes de calor, cuidando sobre todo a los niños y adultos mayores.

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Justo estos días que ha hecho calor me acordé de un dato que ví en la universidad y que se me hizo muy curioso: las altas temperaturas propician comportamientos violentos, por lo tanto, los países más violentos tienden a ser los más calurosos. Citando una nota de la BBC del 23 de agosto de 2020, “En Sudáfrica, los científicos han descubierto que por cada grado que sube la temperatura, hay un aumento del 1,5% en el número de asesinatos. En Grecia, un estudio encontró que más del 30% de 137 homicidios reportados en una región en particular ocurrieron en días con una temperatura promedio de más de 25°C”. Esto lo podemos comprobar más en la práctica en México: un país caluroso en el verano, en el que el norte se pone especialmente violento, y dónde justamente se alcanzan las temperaturas más altas, solo basta ver cómo está Tijuana ahora mismo, que hasta la alcaldesa tuvo que refugiarse en el cuartel militar para “proteger la seguridad de quién vela por la seguridad de todos los tijuanenses”.

Pero la cosa no acaba en la violencia, sino que podría relacionarse también con movimientos sociales y revoluciones. En el mismo reportaje de la BBC menciona que hay una correlación entre mayor número de movimientos y revoluciones con las temporadas de calor, e incluso a medida que subía la temperatura, los conflictos tendían a ser más violentos. Al respecto, William Douglas Morrison dijo en 1891 (citado por El País en 2018) que la relación entre el calor y la violencia era indirecto y multiplicador, es decir, las altas temperaturas no van a propiciar como tal la violencia, pero sí puede ser un factor multiplicador en el volumen de los delitos.

Si bien estos estudios aún se siguen realizando y se siguen investigando, nos da un panorama de que el conflicto en países calurosos es más fácil de darse por diversos factores, incluyendo el calor. Históricamente hemos visto el Medio Oriente como una zona conflictiva, y en el que justamente hace mucho calor, al igual que el África Subsahariana y algunas regiones de América Latina, como lo es México. ¿Podría ser que el conflicto entre los agricultores y el gobierno pudo haberse dado en términos menos radicales si no hiciera tanto calor? ¿Será que en las constantes marchas en la Ciudad de México, sea el calor uno de los factores que altera a las personas? ¿Pueden ser las altas temperaturas un factor importante para entender la volatilidad de las personas en el norte de México? A medida que las investigaciones se desarrollen más, podremos resolver estas preguntas con más claridad.

A medida que el cambio climático se hace más notable y las temperaturas se vuelven más extremas, estos estudios son más relevantes, por lo que nos vemos obligados a hacer énfasis en que se está haciendo para resarcir o mitigar la huella ecológica que estamos dejando en nuestro planeta. También tenemos que hacer un énfasis en la salud mental y el control de nuestras emociones, si es que el calor sigue aumentando, pero no está de más mantenerse fresco e hidratado, mantenerse sereno y con una mente clara y despejada, bien dicen que una persona con cabeza fría toma decisiones más certeras.

Victor Arredondo
Columnista

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