Por Silvana Villanueva.
Hemos sido juzgados, encerrados en un closet, categorizados como una enfermedad mental, como una moda, una etapa, hemos sido llamados inadaptados, confundidos, hemos sido agredidas y agredidos por salir a la calle de la mano de la persona que amamos, se nos ha negado el acceso a lugares públicos o nos han pedido que nos retiremos porque esas “escenas no son bien vistas en ese lugar”.
Durante mucho tiempo, nuestra representación en la televisión fue por personajes que jamás nos hemos sentido representados o identificados, de igual forma como se ha visto en programas de comedia de la televisión mexicana.
Hemos sido tomados a broma, como objeto de discriminación y víctimas de acoso y bullying, y aun así nos dicen ¿pero por qué marchan?, creo que ya hice mención de varias razones por las cuales nosotras y nosotros hemos tenido que alzar la voz, porque realmente fue necesario hacernos cada vez más visibles, porque que mejor que nosotros mismos para pedir que se nos respete y no se nos vulnere nuestros derechos, porque a final de cuentas nuestros derechos humanos son los mismos para todas, todos y todes, y no deben de ser objeto de ponerse a discusión o someterse ante una votación ante un Congreso.
Hay algo que debemos dejar también muy claro es que nosotros como población no solo existimos durante el mes de junio, existimos y luchamos los 365 días del año, pero este mes en especial conmemoramos a las y los que nos dieron la apertura, a las y los que nos abrieron un camino, que nos marcaron una pauta, si marchamos es porque estamos orgullosos de quienes somos, porque sabemos que no hay nada que sanar, el luchar contra la discriminación ayuda a desafiar los estereotipos y erradicar todo prejuicio negativo que existen sobre nosotros, buscamos hacernos más visibles para fomentar una mayor comprensión y aceptación por parte de la población en general.

La visibilidad también ha sido la clave para lucha por el matrimonio igualitario, los crímenes de odio, para la aprobación de la ley de identidad de género, para la protección contra la discriminación en el empleo y la vivienda.
Es crucial para que incluso para las propias personas de nuestra comunidad, al dar un ejemplo a seguir, viviendo una vida auténtica y libre, ayudando así a aquellas y aquellos que aún no han aceptado plenamente su orientación sexual o identidad de género, proporcionando modelos a seguir, demostrándoles que no están solas y solos, y así brindarles esa confianza y el apoyo necesario para aceptarse a sí mismo y sepan que la comunidad los respalda.
El reconocer y celebrar la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género, es trabajar juntos para construir una sociedad más justa y equitativa, sin importar a quien deciden amar, su orientación sexual o identidad de género.
Porque una sociedad que recuerda y aprende, es una sociedad que se transforma.

