Por Alberto Tinajero.
Esta semana se abrió el telón y comenzó el espectáculo, pues la mal llamada alianza de los desmoralizados PRIANosaurios, definió los lineamientos para elegir a quien deberá abanderarse como candidato o candidata a la presidencia de México por sus partidos.
Más temprano que tarde, comenzaron las renuncias y tampoco se hicieron esperar los argumentos que señalan que toda esa faramalla no es más que una vulgar simulación de las cúpulas.
Dentro de la carpa del espectáculo con el que pretenden engañarse, los cirqueros definieron un punto medular que es la participación de la sociedad civil. Sin embargo, contrario a lo que podría ser una buena iniciativa, los PRIANosaurios aprovecharon para poner candado a las legítimas aspiraciones de perfiles alejados de esos partidos, dejando las cosas como estaban.
Lo anterior se debe, a que el reconocimiento a nivel nacional, firmas o posicionamiento mediático; difícilmente puede lograrse por un perfil ciudadano, sin tomar en consideración a los títeres simuladores de Claudio X, que fingen representar las causas de la sociedad civil, pero la historia y experiencia de esos grupos elitistas, clasistas e incluso racistas; han demostrado que son muchas cosas, pero demócratas interesados en un mejor porvenir del pueblo no es el caso. Estos sujetos que ya incluso se han apropiado de las legítimas luchas de la sociedad, solamente buscan sus propios intereses e imponer su agenda.
El extravío de la oposición es tal, que no se encuentran ni ellos mismos. Por este motivo, han comenzado a danzar en círculos intentando seguir los tiempos, modos y formas que ha marcado Morena para la definición de quién será nuestro o nuestra representante a la presidencia. Cabe mencionar, que la mal llamada “alianza va por México” no conoce la unidad, no tiene un proyecto porque tampoco buscan dar solución a los problemas de los mexicanos, y mucho menos tienen intención de incluir a la verdadera sociedad civil en sus acuerdos, que como siempre serán solamente cupulares, al tiempo.
Mientras el circo de los simuladores del PRIANRD comienza con tropiezos y renuncias; nuestro movimiento les lleva una gran ventaja (no lo digo por las seis opciones claras), sino por la unidad qué hay y habrá en torno a quien sea designado o designada para coordinar la defensa de la 4T. Si hay algo que no conocen en la supuesta “alianza” es la unidad, la lealtad y el proyecto de nación. Por ese motivo, lo único que les queda a los cirqueros del PRIANRD es lo que han venido haciendo: odiar, criticar, descalificar o calumniar los cambios de un México que claramente ya nos lo necesita, porque no supieron estar a la altura de las necesidades del pueblo.


