Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra
En estos días se ha hecho popular una tendencia en la red social “TikTok”, en el que las personas empiezan su video comentando su sueño de años atrás y terminando con este sueño roto o abandonado, ya sea por problemas económicos, personales, laborales, academicos, etc. Todo esto al ritmo de la canción Rosa Pastel de Belanova, resaltando la parte del coro que dice: “todo acabo, no queda más, seremos dos extraños, yo te olvidaré, me olvidarás, hasta nunca”.
Este trend está siendo replicado en su mayor parte por jóvenes entre los 16 y 24 años aproximadamente, en el que cuentan como querían estudiar alguna carrera, querían abrir un negocio, querían sacar adelante algún sueño para salir adelante, pero con el paso del tiempo vieron como sus aspiraciones y sueños se desvanecieron. Estos videos hablan perfectamente de una realidad entre los jóvenes: las pocas oportunidades y un duro panorama social.
Pocas oportunidades porque la educación superior aún es un privilegio: solo el 43% de los jóvenes en edad universitaria están matriculados en alguna institución de educación superior, de acuerdo con un reporte de Roberto Rodríguez Gómez.
Sumado a esto, hay un volumen muy importante de jóvenes con bajos ingresos sin acceso a la universidad: solo el 2.7% del total de los jóvenes matriculados en la universidad son parte del 10.3% de los jóvenes con menores ingresos en México, además, de los 4 millones de jóvenes registrados en algún programa de educación superior, solo la mitad forma parte de un programa de calidad, según datos de la Universidad Iberoamericana.
Y por si fuera poco, el grupo de personas entre los 20 y 29 años tiene una tasa de desempleo del 5.3%, muy por encima de la tasa de desempleo general del 3%, y eso que no se contempla a las personas que no han hecho labores de búsqueda de empleo en los últimos dos meses.

Duro panorama social porque la movilidad social en México es un mito: De acuerdo con el último informe presentado por el Centro de Estudios Espinoza Yglesias (CEEY), 74 de 100 mexicanos que nacen siendo pobres van a morir siendo pobres, etas estadistica se agrava si eres mujer o parte de alguna minoría (indígena, afromexicano, LGBT+, etc.).
Además, según el mismo informe, el 48% de la desigualdad en los logros se debe a qué no hay condiciones parejas, enterrando la idea de que la meritocracia pone a los mejores en su lugar, porque no existe.
Y si se suman la falta de oportunidades y la proliferación de la narcocultura como alternativa para “salir adelante”, tenemos un panorama oscuro para que los jóvenes salgan adelante.
Al final, los que hicieron esos vídeos no fracasaron, el sistema les falló: pese a que lo intentaron, el Estado no les pudo garantizar las condiciones mínimas y dignas para sacar adelante sus sueños y metas, y pese a ello siguen de pie, trabajando y esforzándose para ser mejores.
En una columna anteriormente había dicho que los jóvenes pediamos una oportunidad para demostrar nuestras capacidades, pero no es que pidamos clemencia por ello, sino que exigimos que se nos den las condiciones mínimas para demostrar lo que podemos hacer, después de todo, si la meritocracia existiera, no habría tantas personas desempleadas o con sueños rotos.
Dicho esto, ¿Seremos capaces de cumplir con nuestros sueños? ¿O nos veremos obligados a abandonarlos?

