Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra
Esta semana tuve el honor de ser invitado a participar en El Presidium, donde hablamos sobre los retos que tienen los jóvenes en este gobierno, y la necesidad de que nos involucremos más y que el gobierno nos tome más en cuenta, ya que las decisiones que nos afectan como jóvenes tienen que pasar por consulta de nosotros, y saber de qué forma podemos cooperar para trabajar juntos por un mejor país.
No tengo dudas de que las oportunidades se van a abrir, pero para estar ahí en la toma de decisiones son cruciales dos cosas: estar informados y querer estar ahí. De eso quiero hablar el día de hoy, de estás dos cosas que necesitamos para ser partícipes activos en la política.
Primero que nada hay que estar informados para conocer sobre los temas de los que se están hablando. No es necesario estar altamente especializado en política, pero hay que tener un dominio de los temas que más nos importan para entender el problema, saber cómo atenderlo y así dar ideas para resolverlo. Nuestra sociedad demanda gente capaz para atender todas sus problemáticas, desde la más sencilla a la más compleja.

Por otra parte, hay que querer estar ahí para ser tomado en cuenta en los espacios que se abran en todos los niveles de gobierno, en cada foro, cada reunión, parlamento, cabildo o simulacro, y si no se abren o lo hacen para unos pocos privilegiados, demandar y hacer que se abran, y si no se abren las puertas hay que tumbarlas. La participación ciudadana en la democracia es crucial para su buen funcionamiento.
Saber y querer estar inevitablemente te hace conocer gente que abre tu panorama y te enriquece tanto en conocimiento como experiencia: tanto pueden aportar con su conocimiento en academia, con su experiencia en la práctica, como inspirar y dar ideas con su trayectoria y planes de trabajo, incluso para unir fuerzas.
Sin dudas no está de más conocer un poco sobre la política y la toma de decisiones, aunque no le tengas fé. Una sociedad informada es una sociedad que toma decisiones acertadas, es una sociedad que puede demandar sus derechos y saber a dónde dirigirse, y sobre todo es una que sabe que puertas tocar y cuáles derribar.
Dicho esto, no siempre las puertas en los puestos de gobierno o de elección popular se abren, y es normal que no alcancen para todos, y de ahí la importancia del compromiso por estar ahí. Quienes son verdaderamente comprometidos tienen el honor de ser nombrados activistas por la sociedad, y en un mundo ideal los activistas deben ser quienes lideren movimientos sociales por un cambio en la forma de trabajar y actuar en este país.
El activismo no está peleado con la política, de hecho considero que hasta cierto punto el activismo debe politizarse para concretarse, lo malo es que cuando muchos llegan a ese punto, se venden al mejor postor o traicionan sus principios por mantener el poder que obtuvieron, cegados por la codicia y la ambición.
Se de primera mano que los jóvenes tenemos iniciativa, tenemos la capacidad y la energía a nuestro favor, y ya es tiempo de hacer se vea, que el gobierno no crea que somos apáticos o que nos gusta que tomen decisiones por nosotros. Nosotros seremos cruciales para decidir a los que tendrán el poder en 2024, así que si no tomamos las riendas de nuestro destino y los de nuestro país, ¿quien lo va a hacer?

