Los discursos de odio matan

Por Víctor Arredondo.

El día de ayer México despertó con una noticia que estremeció a toda la comunidad LGBT+, el asesinato de le magistrade Ociel Baena junto a su pareja, en lo que a todas luces para muchos (excepto para la fiscalía de Aguascalientes al parecer) es un crimen de odio, no solo por la muerte en si, sino por todo el entorno de odio del que ha estado rodeade quien fue uno de les activistes con más presencia en los últimos tiempos gracias a las redes sociales.

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Lo que sucedió desgraciadamente es producto de los constantes discursos de odio contra la comunidad LGBT+, en este caso especialmente contra les persones no binaries, quienes se ven asediados por una sociedad mexicana profundamente machista y homofóbica, pero también por una clase política que se niega a aceptar la existencia de esta comunidad.

Los discursos de odio matan desde el momento en que, abusando de su posición, una persona con poder persuade a otros para convencerlos de su posición anti-derechos y continuar con la discriminación y violencia sistemática contra las minorías. En el caso de la comunidad LGBT+ es preocupante ver cómo las figuras eclesiásticas, grandes empresarios nacionales y políticos de derecha y extrema derecha empoderan a las personas que piensen igual que ellos para hacerle la vida imposible a los demás. 

Las palabras hieren, vulneran la salud mental y psicológica de las personas vulneradas, y empoderan a los victimarios para hacer actos que van desde la discriminación hasta ataques físicos directos, motivados por la intolerancia y fundamentados por una moral que casi siempre viene de la religión (en el caso de México la católica), pero que esta no celebra la muerte del prójimo ni su repudio.

Lo peor de esto es que está tan institucionalizado que a nivel gobierno ya no les importa, es más, hay políticos que se atreven a lucrar con estos temas para golpear a sus adversarios, cuando éstos no tienen ni vela en el entierro. Es preocupante ver que políticos como Lilly Tellez o Eduardo Verastegui muestren condolencias por la muerte de le magistrade, pero a la vez condenen la violencia que ellos mismos causaron, haciendo caso omiso cuando los acusan de ser quienes empoderan estos discursos. 

Sus pensamientos se ven reflejados en muchas personas, haciendo eco en muchos sectores de la sociedad y viéndose magnificados por figuras públicas como grandes empresarios o celebridades que no tienen reparo en replicar estos discursos. Hablamos sobre todo de gente privilegiada que nunca ha vivido o empatizado con gente que ha sufrido este tipo de violencia, y que se ofenden hasta por los pronombres de una persona como si fuera un crimen, cuando el verdadero crimen es el que ellos ejercen con su odio.

Exigimos justicia para Ociel y para todes quienes han muerto a causa del odio y la violencia hacia la comunidad LGBT+.

Exigimos que las autoridades dejen de esconder la verdad y se pongan a trabajar.

Exigimos que los políticos dejen de empoderar discursos de odio y trabajen por resolver la violencia en el país, en lugar de andar peleándose entre ellos y aventarse la bolita unos a otros.

Exigimos paz y libertad para expresarnos sin sentir miedo a ser violentados y tener la mismas oportunidades para todos. ¡Basta ya de odio! ¡Los mismos derechos para todas, todos y todes!

Victor Arredondo
Columnista

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