Por Adrián Espinosa.
Hay un halo de arrogancia en los elementos de la Sociedad Civil, como si el externo tuviera menos credibilidad al opinar por no pertenecer a alguna de sus organizaciones, como si uno debiera aspirar a integrar sus cabildeos, pero sus intenciones buenaondita son solo una fachada utilitaria, por algo la economista Viri Rios ya las caricaturizó como “la falsedad civil”: https://www.milenio.com/opinion/viri-rios/no-es-normal/la-sociedad-civil-que-es-la-falsedad-civil
Y bien merecido se lo tendrían por aparentar una falsa neutralidad disfrazada de lugares comunes como “salvar a México” o “evitar la dictadura”
Tan solo verlos en eventos envolviendose en la bandera de la neutralidad, mientras llevan como panelistas a personajes que evidentemente y a la luz pública tienen una afiliación o pasado partidista (de la oposición actual, mayormente) de verdad que a veces raya en lo ridículo el asunto, querer disfrazar de neutrales eventos que tienen una línea marcadisima anti-estatista y por supuesto, neoliberal.
Además, hay un dejo de superioridad moral, pues la supuesta “desmarcación de la política” así se los dicta. Pretender convencer al público (que, creo yo, no es tonto) de que dichos eventos no tienen línea o intereses es como pensar que Carlos Loret de Mola es un periodista serio, respetado y con alta credibilidad.

Es demasiado ingenuo pensar que una asociación civil está libre de ideologías o intereses y solo actúan conforme a buen corazón como si se tratara de película de Disney, solamente porque su principal objetivo no es el económico.
Es notable que varios elementos de la “Sociedad Civil” nunca han tenido ningún tipo de convicción digna de tomarse en cuenta, pues no han sido capaces de organizar junto con la oposición un proyecto de nación que apele a los intereses de las mayorías, sino que siguen ofuscados en la continuación de los privilegios de la minoría.
A la menor provocación arrojan términos como “hueso” o “palero”, asunto que los pinta de cuerpo entero porque no pueden concebir que una persona esté seriamente comprometida con un proyecto, muchas veces estos calificativos para las personas que tienen contrato con el gobierno tienden a la simplificación y a la vía fácil que no alienta al diálogo, de hecho lo pulveriza.
¿Que si el servidor público debe estar bajo escrutinio? claro que sí. Sin embargo, cuando se comprometen a dicho proyecto, se espera que guarden lealtad al mismo y si ellos comparten los valores y objetivos del proyecto, es lógico no salirse de la línea; obviamente, esto no los eximirá de ser juzgados por actos de corrupción y demás.
La Sociedad Civil es un teatro bien montado que pretende camuflar el poder político que tienen y el cabildeo que hacen, pero por torpeza o falta de proyecto no los han sabido potenciar.
Piensan que están del lado correcto de la historia, que son impolutos y no se debe de regular ni la economía ni las empresas. Los autonombrados han impulsado, como dice Viri en su columna, una visión de que el PRIANRD están ciudadanizados, como para alcanzar más votos.
Para concluir un chascarrillo: cuando estés en la posada y tu amigo, ya sea completamente sobrio o completamente fuera de sí (ambas igual de probables), te diga que es apartidista dile que probablemente no sea cierto y que lo leíste en este artículo.


