Por Claudia Miroslava.
México está iniciando un nuevo proceso electoral con actores conocidos, y otros no tanto, o que recién surgen en el medio político que más que con trayectoria traen un bagaje un tanto cuestionable y experiencia nada probada.
La democracia como forma de organización social y política, implica la participación de todas, todos y todes en la selección de quienes van a representar a cada uno dentro, además preponderando las decisiones colectivas de la mayoría, habrá opiniones que rechacen dicho sistema y quienes lo defiendan determinantemente, lo cierto es que bueno o malo México se rige bajo él.

En este sentido, la guillotina electoral está lista para cortar, es momento de cobrar los errores, premiar los aciertos, y sobre todo delimitar la agenda que nuestro país habrá de tomar este 2024, de ahí radica la importancia de seleccionar bien a los candidatos y ya no sólo a los partidos políticos, prueba de ello es la innegable pérdida de ideologías e incluso la propia desaparición de partidos políticos, generando que más allá de una vocación de servicio parezca una vocación por el poder.
2018 fue el año de la transformación, ¿2024 que será?, Aristóteles siglos atrás hablaba de la imperfección humana, y que por tanto sus creaciones también lo serían, por ende, los gobiernos no pueden ser perfectos, y justo esa imperfección puede ser aliada sí, siempre y sí constituimos un gobierno y un sistema con base en las necesidades sociales fundado en la legalidad y constitucionalidad, al servicio de las personas.
El personaje sí importa nuevo o viejo, sabio o inexperto, probado o no, honesto, graduado o no, con mucha forma y poco fondo, sea como sea, importa; las y los mexicanos lo hemos visto y vivido, la historia no miente, nadie podrá garantizarnos un buen o mal gobierno, pero sí hay alguna forma de prevenir el abuso, la violencia, la corrupción y la simulación habrá que elegirla.
La moneda está en el aire, que se vayan los que se tengan que ir, que permanezcan los que lo merezcan y que lleguen los que México necesita, la responsabilidad nos elevará a la grandeza, pues no son las ideas las que deciden la historia sino los hechos.


