¿Libertad o libertinaje, señor presidente?

Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra

En estos días hemos visto como un artículo publicado por el New York Times puso en tela de juicio si las personas cercanas al presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno hicieron pactos con el crimen organizado. La discusión ha sido acalorada y sin dudas continuará, porque el artículo y el contexto actual deja mucha tela de que cortar, sin embargo, me gustaría centrarme esta vez en la respuesta del presidente, ya que, viendo su integridad en riesgo, decidió publicar y leer en voz alta en la mañanera del 22 de febrero el número de celular personal de la periodista a cargo del artículo, y un día después, tras un señalamiento directo por una periodista, dijo que estaba por encima la libertad por cualquier ley.

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Me gustaría que reflexionemos un poco acerca de lo que dijo el presidente. Empecemos por el hecho de que todos tus datos personales deben ser eso, personales, que solo tú puedas decidir a quién dárselos, y en dado caso que por algún trámite tengas que dárselos al gobierno, este tiene la obligación de proteger estos datos y no divulgarlos, de acuerdo a la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados (LGPDPPSO). De no ser por esta ley, las personas estarían expuestas a qué el gobierno divulgue sus datos personales (como el número de celular o domicilio) y ponga en riesgo su integridad, como está ocurriendo con la reportera.

Ahora bien sobre lo que mencionó el presidente acerca de la libertad me llama mucho la atención, debido a que los políticos que suelen usar la narrativa de la libertad son personas de derecha o extrema derecha (como ejemplo podemos poner a Javier Milei en Argentina), y siendo que AMLO representa un gobierno supuestamente de izquierda, que vela por el bienestar de las personas y que la ley se respete por el bien de todos, no deja muy bien parado a quienes respaldan al presidente (aunque bueno, siempre se sacan una maroma de quién sabe dónde para darle la razón al presidente).

Con lo anteriormente mencionado, ¿Aún creen que el presidente vela por el Estado de derecho? ¿Que pasaría si en lugar de la reportera fuera usted a quien le violentan su derecho a la privacidad? ¿No es acaso esto un precedente peligroso para quien quiera hacer lo mismo?

Me gustaría cerrar haciendo una llamada de atención tanto al presidente como a cualquiera que este de acuerdo con el: No, la libertad no está por encima de la ley, aunque sea por algo que te afecte. Si alguien actuó en tu contra está la ley para protegerte, y si no se hace lo suficiente, es momento de exigirlo en público. Nadie tiene el derecho de violentar a otras personas solo porque los están violentando, porque si así fuera tendríamos más caos de lo que ya tenemos.

Me gustaría señalar también que hacen falta herramientas para hacer valer la ley en materia de derechos humanos. Las acciones no pueden quedarse en una recomendación o una amonestación en estos casos, debe llegar una sanción severa (si no es que un juicio político, lo cual es casi imposible), que se demuestre que hay Estado de derecho, lo cual se antoja difícil.

Victor Arredondo
Columnista

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