Por Alfredo Inzunza.
El próximo martes 5 de noviembre la ciudadanía estadounidense votará a un nuevo presidente, es preocupante que aún prevalece una gran incertidumbre de quienes serán los candidatos y de quién ganará la contienda electoral. Los actuales contendientes por la candidatura son Donald Trump por el lado republicano y Joe Biden por el lado demócrata, las encuestas le dan una ligera ventaja a Trump, pero no puede cantar victoria hasta el día de la elección.
El pasado 27 de junio de 2024 se llevó a cabo el primer debate presidencial organizado por CNN en el que participaron Trump y Biden, hay que recalcar que ambos candidatos son considerados adultos mayores, ya que Trump tiene 78 años y Biden 81 años.
Durante el debate observamos los claros síntomas de deterioro mental que muestra el actual presidente Biden, esto ha provocado preocupación dentro del partido demócrata, por lo que algunos miembros del partido han solicitado a Biden que se baje de la contienda, sin embargo, él sigue firme en la carrera por la candidatura presidencial, se han comentado varios nombres que pueden suplir a Biden como candidatos a la presidencia por el lado demócrata, entre ellos se encuentran Kamala Harris (actual vicepresidenta), Gavin Newsom (gobernador de California), Michelle Obama (ex primera dama) y hasta ha sonado el nombre de Hillary Clinton (ex candidata a la presidencia en el 2016).
Por el otro lado, Trump no es una blanca paloma debido a que existen sentencias en su contra por 34 cargos en el caso del juicio por soborno a la actriz Stormy Daniels en 2016, los cargos por los hechos ocurridos en el capitolio el pasado 6 de enero del 2021, estos cargos no implican que Trump tenga que abandonar la carrera, ya que esto solo aplica en legislaciones locales, la posibilidad de apelaciones en el proceso y su edad avanzada pudieran beneficiarlo para no ir a la cárcel.
Si Biden queda como candidato y pierde, será la primera vez en la historia de Estados Unidos que 2 presidentes consecutivos no logran un segundo mandato. Esto también implica que, si Trump gana, será la primera vez desde 1892 que un presidente pierde su contienda de reelección, pero luego consigue volver al poder en la siguiente elección. Esto sucedió cuando Grover Cleveland del partido demócrata ganó las elecciones en 1884, sin embargo, en 1888 perdió contra Benjamin Harrison, y en 1892 se volvió a nominar por el partido demócrata obteniendo la victoria.

Trump plantea políticas proteccionistas y antimigratorias, esto lo podemos ver plasmado en las distintas propuestas:
- Convertir en permanentes los recortes de impuestos de 2017, una renovación completa costaría 3.5 billones de dólares según el CBO (oficina de presupuestos del congreso), estos recortes con el fin de impulsar la inversión y la actividad económica, las consecuencias serían un mayor déficit fiscal (6.3% del PIB en 2023) lo que lleva a una mayor deuda pública, mayores tasas de interés y mayor inflación.
- Un arancel del 10% a las importaciones de todos los países, esta medida puede que desate una guerra comercial global.
- Un enfoque en volver a la producción de combustibles fósiles y volver a separarse del acuerdo de París.
- Un arancel general del 60% a las importaciones provenientes de China, los datos del Departamento de Comercio de EU indican que el volumen de importaciones procedente de China alcanzó poco más de 430 mil millones de dólares, un arancel del 60 % a todo este volumen implicaría un arancel de casi 260 mil millones de dólares.
- Un mayor gasto en armamento mediante el fortalecimiento de la industria militar, inteligencia artificial y microchips.
- Poner fin al flujo de recursos a Ucrania, ha manifestado que apoyará a Israel contra Hamás y quiere revisar los tratados de la OTAN, con posibilidad de salirse.
Por el lado de Biden se busca elevar la capacidad de la economía invirtiendo en distintos programas:
- Aumentar los impuestos a los hogares más ricos, hay que recalcar que ya implementó un impuesto mínimo del 15% a empresas con ingresos anuales superiores a 1,000 millones de dólares.
- Mantener la guerra comercial contra China con acciones de mayor precisión, como las prohibiciones sobre productos o insumos específicos, aunque el impulso a autos eléctricos lo hace dependiente de componentes e insumos exclusivos del país asiático.
- Impulsar la industria de los microchips para recuperar el liderazgo global en esta industria.
- Inversión en educación, capacitación, en infraestructura de vialidades, comunicación y urbanización.
- Impulsar el desarrollo de la inteligencia artificial.
En conclusión, las políticas proteccionistas de Trump implican un mayor déficit fiscal, un aumento en la deuda pública, un aumento en la inflación, menor globalización y mayores tasas que las políticas planteadas por el presidente Joe Biden.
Para México, Trump ya no representa un riesgo tan fuerte como lo fue en el 2016, pero sigue siendo una amenaza, ya que sus políticas pudieran afectar la relación comercial con México, bajo el mandato de Trump se renegoció el TLCAN, actualmente TMEC el cual tiene una duración de 16 años y debe de revisarse cada 6 años, la siguiente revisión está programada para el 1 de julio de 2026, en donde los 3 países miembros deberán acordar la continuidad del tratado, en el escenario que alguno de los países no confirme la extensión del tratado se harán revisiones anuales durante un periodo de 10 años, de no lograrse un acuerdo en este periodo de 10 años se terminará el tratado.
Esto representa un riesgo para México, ya que el 38% del PIB corresponde a exportaciones, de las cuales el 80% se dirige hacia Estados Unidos, Trump podría utilizar este dato para presionar a México.
Con la guerra comercial entre Estados Unidos y China, México se ha convertido en el principal socio comercial de Estados Unidos, esto debido en parte a que China esté triangulando el comercio a Estados Unidos utilizando a distintos países entre ellos Vietnam y México, esto abre posibilidades a que la renegociación del TMEC se enfoque en parte a evitar esta triangulación que China está utilizando para evitar los aranceles de la guerra comercial, esto le quita a México una buena parte de la oportunidad del nearshoring.
Actualmente, en México únicamente se producen los autos chinos de la marca JAC, la marca de autos proveniente de China “Jetour” planea invertir en una planta de ensamblaje en México durante 2024, otra marca de autos chinos “Chirley” planea invertir en una planta armadora en México, como podemos observar son varias empresas chinas relacionadas con el sector automotriz que planean invertir en el país.
En 2023, JAC produjo 22,519 vehículos en México, aumentando 31.89% respecto al 2022 y representó el 0.60% de la producción total de vehículos ligeros en México durante 2023.
Del 2016 a la fecha, China ha perdido 7.33% en la participación de importaciones de Estados Unidos, los países más beneficiados han sido México con un aumento de 2.09%, Vietnam con un aumento del 2.01%, Taiwán con una variación positiva del 1.36% e Irlanda con un alza del 0.97%, esto nos indica que México ha aprovechado menos de una tercera parte del mercado que China ha dejado.
Con Trump al frente podríamos esperar el establecimiento de aranceles para productos fabricados en México con recursos provenientes de China, además de una política antimigratoria más radical.
En ambos escenarios ya sea que Trump o Biden ganen la presidencia el próximo 5 de noviembre, estarán temas un tanto complicados y de mucho cuidado en la renegociación del TMEC, como lo son la política energética de México (Entre 2019 y 2024 el gobierno federal ha apoyado a PEMEX con 1.73 billones de pesos, y para 2024 los apoyos a PEMEX equivalen al 156% del presupuesto total de inversión en infraestructura del PEF), además está sobre la mesa la restricción de importaciones de maíz genéticamente modificado y las reformas del famoso plan C, como la reforma al Poder Judicial y la desaparición de los organismos autónomos, que afectan a algunos capítulos del TMEC, si se llevan a cabo estas reformas posiblemente van a cobrar una cara factura en los paneles de controversias y en la revisión del tratado para el 2026.


