La teoría liberal en el Culiacanazo.

Por Adrián Espinosa de los Monteros.

La ciudad de Culiacán lleva más de un mes paralizada ante el embate del crimen organizado, que se apoderó de la ciudad en el mismo periodo de tiempo mencionado, generando un descontrol social que lamentablemente no es la primera vez que se presenta en esta ciudad capital.  Para la presente coyuntura se ha buscado responsabilizar a diferentes actores políticos y también sociales, sea el caso del Gobernador Ruben Rocha Moya o inclusive a la misma sociedad, por, cito: 

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“Engendrar este tipo de personas” y es en esta visión en donde el presente escrito se va a enfocar, pero primero un recuento histórico:

El estado de Sinaloa, desde la época de la Segunda Guerra Mundial y la Operación Condor (1977-1983), ha venido lidiando con este proceso histórico llamado narcotráfico, con diferentes circunstancias como en dicha operación que tuvo como principal objetivo la eliminación de los plantíos de marihuana en la zona conocida como el Triángulo Dorado, pero que no solamente consistió en eso, también se llevaron a cabo detenciones por la Dirección Federal de Seguridad (DFS) contra grupos contrainsurgentes como “Los Enfermos”, adscritos a la Liga Comunista 23 de septiembre.

A pesar de la intención del Gobierno de Luis Echeverría por terminar con el narcotráfico, su estrategia terminó manchada de corrupción y marcaría los primeros vínculos históricos entre los grupos criminales y las autoridades, para dar paso a la formación de los primeros grupos delincuenciales de la droga.

En el plano internacional, México siempre ha estado sujeto a los intereses políticos de los Estados Unidos, sujeto a su yugo imperialista, cultural y mediático, y en el tema de las drogas nuestro país no se ha podido desatar de ese yugo. Más recientemente, legisladores del vecino del norte han manifestado su intención de designar a los carteles de la droga como organizaciones criminales, en un intento desesperado de violentar la soberanía de nuestro país, pero sobre todo en una acción para consolidar la victoria de Donald Trump rumbo a las siguientes elecciones estadounidenses.

Bajo la narrativa estadounidense, México es culpable de la crisis de salud que está arrasando Estados Unidos y que ha desencadenado no sólo una crisis de salud sino una crisis social sin precedentes. Porque la vía fácil es culpar a los carteles, pero ignorar la descomposición paulatina de su propia sociedad, que viene arrastrando dicha crisis desde hace décadas, presa del individualismo, el consumismo desmedido, la desintegración familiar, la venta de opioides sin regulación por parte de las farmaceúticas, entre otras circunstancias muy evidentes que a los ojos de los analistas sociales deberían ser las principales razones de su descomposición social y cultural.

Ahora, después del análisis histórico de una problemática que tiene singularidades, coyunturas nacionales e internacionales y diferentes actores involucrados, se volverá al tema de que “nuestra sociedad engendra este tipo de personas”, usado como argumento tanto por propios como por extraños.

Primero que nada, este enfoque se plantea como cortoplacista, nacido de la teoría liberal, en la que, bajo este enfoque, palabras más palabras menos, el individuo se hace solo en la sociedad, sin la necesidad de la ayuda o intervención de nadie más (incluyendo al estado). Dicho concepto, además, prioriza las libertades individuales sobre las colectivas y es el argumento que se utiliza en este recurso discursivo, cuando se dice, entre línea, que: “es culpa del individuo”

Si bien es cierto que estos individuos que se dedican a esas actividades ilícitas nacen en nuestra sociedad, también es importante recordar que las condiciones materiales en las que nacen no suelen ser muy favorecedoras y muchas veces se ven tentados a recurrir a la “vía fácil” de delinquir, algo que la teoría liberal ignora. 

Es decir, bajo el enfoque liberal, lo más importante sería garantizar las libertades individuales y la propiedad privada, pensamiento que emana de las teorías de John Locke y los “derechos naturales”, que a su vez dio paso a la división de poderes, ya hablando de democracia.

En conclusión, es demasiado aventurado culpar a los miembros de una sociedad de sus propios males sin considerar el desarrollo histórico de los hechos, porque, además, se desechan las condiciones en las que nacen y se desarrollan los individuos, porque, a diferencia de lo que postula la teoría liberal (Teoría de la Elección Racional), los seres humanos no somos 100 % racionales y el piso no es realmente parejo, como sus postulados aseguran.

Además, no existe registro directo de que la narcocultura produzca mayor narcotráfico. Es más bien al revés: el narcotráfico produce la narco-cultura.

Con esto no se pretende decir que no hay, por lo menos, una responsabilidad de la sociedad en esta crisis social. Hay muchas problemáticas en nuestra sociedad sinaloense y más específicamente, en nuestra sociedad culiacanense, que se pueden analizar y señalar para su posterior corrección: los índices de pobreza, la desintegración familiar, el enriquecimiento ilícito, el desafío a las autoridades, los comportamientos altaneros, el reclutamiento de jóvenes para los grupos delincuenciales o los bajos salarios. 

Sin embargo, culpar a la sociedad y a sus individuos como los principales responsables de una crisis social es desatinado, pues ignora muchos elementos transversales que atraviesan la problemática.

Adrián Espinosa de los Monteros Tatto
Columnista
Es licenciado en Comunicación por la Universidad de las Américas CDMX y maestrante en Estudios Políticos y Sociales por la Universidad Autónoma de Sinaloa, ha colaborado como articulista en los sitios Vida Pública, Cultura Colectiva y Milenio. Trabaja en comunicación digital y escribe sobre asuntos públicos, ideología, democracia, discurso, teoría política y económica.

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