Por Areli Regain
A casi un mes de que se llevara a cabo la extradición masiva más grande en la historia del país, con más de 29 personas, todas vinculadas con actividades delictivas y organizaciones criminales que han operado en el país por décadas, podríamos hablar de que este acto como en muchos medios de comunicación, un “intercambio para demostrar cooperación en temas de seguridad”, sin embargo, hay que destacar y destapar todo el contexto, una negociación comercial entre EUA y México, presiones bilaterales, una guerra económica no tan silenciosa, la lucha contra el narcotráfico, seguridad fronteriza, crisis migratoria y diversos acuerdos comerciales, por mencionar algunos. Así que, ¿qué tan significativa a nivel sociedad es esta extradición?, ¿en realidad nos brindará tranquilidad?

No, para empezar hay que darle nombre a aquello que lastima, hay que darle nombre a lo incómodo, con absoluta necesidad de que la sociedad sepa, que México, está totalmente secuestrado por el Crimen Organizado y la violencia estructural, no desaparece mandando a los capos a una prisión en otro país, porque aquí, en el patio de cualquiera de nosotros, se pueden seguir reclutando niñas, niños y adolescentes, para que se una a las filas de la violencia.
Hablemos el fracaso del estado en cifras:
Aunque las extradiciones, aparentan ser un triunfo, en realidad son símbolo de una política de seguridad que opera como si de un cadáver se tratase. Solo en el primer semestre del 2024, más de 40,000 homicidios dolosos se sumaron las estadísticas desgarradoras de las historias que siempre escuchamos.
Mientras el Gobierno celebra arrestos aislados, los cárteles se están reorganizando, adaptándose como un sistema inmortal, porque aquí, no hay prisión que valga si afuera, sus seguidores y quienes gobiernan, continúan siguiendo órdenes. Antes ya se han extraditado a Estado Unidos otros líderes criminales, pero el impacto ha sido casi nulo, los cárteles mutan, la captura de una cabecilla solo significa que otro está listo para ascender al poder. El 85% de los delitos en México quedan impunes, lo que hace que la delincuencia sea un negocio redondo, pues no hay riesgos, y la justicia, un mito utópico que te cuentan en artículos y en la realidad te lo hacen trizas.
La simbiosis de la corrupción y el crimen:
Los Cárteles no son solo estructuras criminales que matan a diestra y siniestra, son entidades económicas, fuerzas paramilitaras y muchas veces, gobiernos paralelos.
Su evolución deviene del producto de un país donde la política y la delincuencia, han estado entrelazados. Un Yin Yang perfecto para todos, menos para la población a la que tanto aseguran proteger con estrategias vacías.
Los partidos políticos se han turnado el poder, pero la violencia no ha cedido. Porque el problema al final es una estructura diseñada para negociar con criminales, mientras se castiga a la sociedad. Los cárteles no tomaron al país, han sido parte de este, desde que el primer político vendió su silencio, a cambio de unos cuantos pesos manchados por la sangre de su pueblo.
México es una Nación Secuestrada:
Se nos ha enseñado a vivir en un país fragmentado, donde las elecciones cuestan millones, te compran con despensas un voto y afirman tu democracia, cuando las decisiones se toman en reuniones clandestinas entre políticos, empresarios y criminales, que para este momento, todos son absolutamente lo mismo.
Este es un país donde los cuerpos aparecen desmembrados, calcinados, empalados y violentados de todas las formas posibles, ¿qué hacen los discursos oficiales?, venderte cuentos de avances de seguridad. El problema no solo es el narcotráfico, sino la normalización de la violencia y la impunidad. Es la existencia de un Sistema de Justicia ciego por conveniencia. Es la resignación colectiva ante un país donde los nombres son olvidados, las cifras multiplicadas y las carpetas empolvadas.
Es tiempo de dejar de aplaudir extradiciones simbólicas, que parecen un triunfo, lo que debemos hacer es exigir justicia real. Hablar, escribir, incomodar, protestar. No importa qué día del año sea, ni tampoco el lugar, en cualquier momento, una noticia viral puede aparecer, hacernos repugnar la violencia tan atroz que gobierna este país y en un par de semanas, olvidar.
No, no podemos olvidar, no podemos perdonar. A México lo gobierna la delincuencia organizada, la sangre, la muerte, la brutalidad, como mexicanas y mexicanos, no podemos darnos el privilegio de olvidar. No podemos dejar de ver las noticias para estar en paz e ignorar la realidad tan horrible que hay afuera. Necesitamos urgentemente accionar. Las extradiciones masivas solo fueron un teatro bien organizado, para callarle la boca a la ciudadanía un rato. ¿Qué pasa tras bambalinas?, el crimen organizado sigue gobernando…


