Por Miroslava Escobedo
La elección judicial está en marcha, se renovará la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial, gran número de jueces de distrito y magistrados de circuito, así como algunos miembros de los Poderes Judiciales Estatales, ¿Quiénes serán los próximos guardianes de la ley, portadores de la toga e intérpretes del derecho?
Este 1° de junio, será un antes y un después para la justicia mexicana, que tendrá serios efectos en la legitimidad, independencia e impartición, negativa o positiva sólo el tiempo lo dirá. Desde este domingo 30 de marzo, seremos testigos de cómo los aspirantes al Poder Judicial se involucran en algo nunca visto, en la lluvia de likes, la lucha por simpatías el mérito no basta, ahora hay que ser virales, convencer a un electorado que desconoce la función que realizan, hoy las credenciales hacia la impartición de justicia tienen otra regla para ser medidas.
Debemos pugnar porque la dignidad de impartir justicia persista, que sea el tiempo de los mejores no de los más populares, mal trabajo es el que se arrastra sin fe y sin vocación y es mil veces más deshonesto, porque el buen juez no sólo conoce la ley, conoce la vida y es guardián del Derecho no como la obra del legislador, solamente, sino como ese producto constante y espontaneo de los hechos, pues las instituciones jurídicas se forman constantemente por la presión de los hechos y las necesidades prácticas.

El reto que enfrentan los próximos magistrados y jueces no es menor, pues deben mantener el texto legal con vida con fuerza, cercano a la realidad social mexicana, pues a través de una exégesis sabia y sutil le darán un sentido y un alcance que no había ni soñado el legislador cuando lo redactaba.
México, es un lugar en dónde el juzgador que únicamente se pregunte ¿qué dice la ley?, corre el gran peligro de equivocarse y perturbar la vida de las personas, ¿A dónde dirigirán sus acciones, interpretaciones y decisiones estos próximos juzgadores? Pues el honor, lo bueno, lo equitativo, lo justo, lo cordial, no ha de buscarse en el papel. Viene de mucho más lejos, de mucho más alto…


