Somos los ciudadanos del “no pasa nada”.

Por Dania Gasperín

A lo largo de la historia, la política mexicana ha estado caracterizada por actores y partidos que dejan en duda la profesionalidad y seriedad de dicha práctica, siendo envueltos en escándalos que, aunque parezcan acabar con su carrera política, en realidad, al final del día a los ciudadanos se les terminan olvidando o los terminan perdonando.

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Un claro ejemplo es lo que acaba de pasar con el ex gobernador de Morelos y actualmente diputado Cuauhtémoc Blanco a quien se le decidió proteger en la Cámara de Diputados votando en contra de su desafuero y a pesar de las manifestaciones de indignación mostradas en redes sociales por parte de medios de comunicación, actores políticos y de la sociedad civil, el día de mañana esta noticia pasará a la historia como los miles de escándalos que han rodeado a los políticos y que en lugar de cuestionarlos por sus malas acciones, la mayoría de las personas solo opinan uno o dos días y al tercero ya ni recuerdan qué estaban opinando.


Es muy fácil como ciudadanos culpar al gobierno o a la clase política de todos los males que nos aquejan, sin embargo, nos olvidamos de algo fundamental que es, la participación y corresponsabilidad social, y esta va más allá de lo que nuestros derechos u obligaciones nos puedan brindar, esta parte desde la concepción de ciudadanía y de que como ciudadanos tenemos la obligación de velar no solo por nuestro bienestar, sino también por la de todas y todos los mexicanos.

Porque desgraciadamente hemos normalizado absolutamente todo, hemos normalizado la violencia, la corrupción, la indiferencia y la individualidad y nos olvidamos que vivimos en una sociedad, una en la que somos seres interdependientes y no importa qué tan buenos sean los actores políticos o los proyectos gubernamentales, si no somos ciudadanos activos preocupados y ocupados en el presente y futuro de nuestro país, los problemas que carecemos actualmente seguirán existiendo.

Belisario Domínguez dijo una vez que “si cada uno de los mexicanos hiciera lo que le corresponde, la patria estaría salvada” y yo creo firmemente que eso es posible.

No se trata de responsabilizarnos de todo y deslindar al gobierno de dichas responsabilidades, se trata de asumirnos como ciudadanos mexicanos, demostrar que tenemos memoria y que los políticos no pueden usar a nuestro país como un patio trasero donde puedan tirar su basura sin que nadie les diga nada; se trata de recordar todos los días que tenemos una soberanía nacional que recae esencial y únicamente en el pueblo, y el pueblo no es la clase política, el pueblo somos todas y todos los que hacemos que este país siga adelante.

Vox Populi
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