Tiempo: la moneda que nunca podrás recuperar.

Por Vaquero González

Vivimos en un mundo donde se nos repite que “el tiempo es oro”, pero en la práctica lo tratamos como si fuera basura. Crecimos creyendo que el dinero lo es todo, que trabajar más significa ganar más, que vale más quien gana más. Pero hay algo profundamente perverso en esa lógica: porque no importa si trabajas 8 horas en una fábrica o en Google, lo que estás dando es lo mismo; tu tiempo, tu vida, tu energía vital. Sin embargo, la sociedad insiste en que uno “vale más” que el otro.

¿Desde cuándo permitimos que el valor de nuestro tiempo se defina por la marca que aparece en nuestro gafete?.

El tiempo es lo único que no puedes recuperar A diferencia del dinero, el tiempo no se acumula ni se reinvierte. No hay ahorro ni préstamo posible. El minuto que pasó, se fue. Y sin embargo, lo regalamos sin cuestionar a cambio de sueldos que no compensan la pérdida. Como decía el filósofo surcoreano Byung Chul Han, vivimos en la era del rendimiento: nos autoexplotamos, nos vendemos la idea de que trabajar sin parar es libertad, cuando en realidad es una nueva forma de esclavitud voluntaria.

El economista Herbert A. Simon ya lo había advertido: en la era de la información, la atención y por tanto el tiempo—es el recurso más escaso y más valioso. Y sin embargo, seguimos regalándolo a sistemas que no lo respetan.

¿Vale más tu tiempo si trabajas en una oficina con aire acondicionado?

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¿Por qué nos parece natural que alguien que trabaja 8 horas en una maquila gane mucho menos que alguien que hace lo mismo frente a una computadora? ¿Por qué aplaudimos a uno y despreciamos al otro? El sistema capitalista nos enseñó a medir el valor por el ingreso, no por la entrega. Nos enseñó a jerarquizar el tiempo según el contexto, no por lo que realmente es: una porción de vida.

El World Inequality Report 2022 revela que las brechas salariales no responden solo a productividad, sino a narrativas de poder y prestigio. No es que el obrero produzca menos, es que su tiempo es menospreciado.

Y eso es lo más grave: no es solo desigualdad económica, es desigualdad existencial. Lo que entregas cada día no es tu trabajo, es tu vida. Un estudio de la Universidad de Harvard en 2016 encontró que las personas que priorizan el tiempo sobre el dinero reportan mayores niveles de felicidad. Pero eso choca con una sociedad que nos aplaude más por estar ocupados que por estar presentes, más por ganar
mucho que por vivir bien.

Karl Marx decía que el trabajador no vende su fuerza, vende su tiempo. Y al vender el tiempo, vende la vida misma. ¿Cuántas personas conoces que ya no viven, solo sobreviven? ¿Que trabajan de sol a sol con la esperanza de algún día “tener tiempo” para ellos?

La verdad es esta: el sistema no te va a devolver tu tiempo. Nunca. Por que crearon instituciones para decirte que lo que vale es el dinero cuando eso solo es una idea, el verdadero valor está en el tiempo y el costo, realmente activo, de el individuo o la sociedad es su capacidad de producción y ,a priori, hace que la sociedad pierda sentido de la existencia y adopte el de supervivencia.

El dinero puede ir y venir. El tiempo no. No deberíamos permitir que el lugar donde pasas tus horas determine cuánto “vales”. Porque al final, nadie puede comprar un segundo más de vida. Y si seguimos dejando que el dinero dicte el valor de nuestras horas, entonces ya estamos todos quebrados.

Vox Populi
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